Los argentinos ya no fugan sus dólares al exterior. Y no es porque confíen en el gobierno, la economía o los bancos, sino porque las reglas cambiaron. Uruguay ya dejó de ser la "Suiza de América". Los que antes llevaban el dinero a Montevideo o Colonia, ahora no pueden depositarlo en Estados Unidos o Europa, porque deben tener como mínimo u$s 100 mil (algunos piden u$s 50 mil) para abrir una cuenta. Con la devaluación es una cifra inalcanzable. Los que poseen cuentas, no tienen grandes excedentes porque sus ingresos cayeron. Lo que pueden ahorrar al transformarlo en dólares es ínfimo. Por eso, grandes firmas de inversión levantaron sus oficinas de Buenos Aires. No existe más el oficial de cuenta con atención personalizada.
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Sorprende este achicamiento porque es costumbre en la Argentina que cuanto más grande es la crisis económica, más alta es la fuga de ahorros. Informate más
Los que tienen cuentas en el exterior desde mucho tiempo antes, no fueron sorprendidos por el «corralón», ya que utilizaban a las entidades locales para hacer una diferencia en pesos, aprovechando las más altas tasas, y después pasarlos a dólares para girarlos a sus cuentas afuera. Tienen una cultura de • El año pasado se fueron del país u$s 20 mil millones. Es decir, se fue casi todo el ahorro que se tenía que ir ante la desconfianza que inspiraba el gobierno de la Alianza.
• Los que tenían cifras superiores a u$s 100 mil ya lo sacaron del sistema vía amparos judiciales. Los grandes depósitos fueron los favorecidos por estos fallos.
• La mayoría de los ahorristas que quedaron en el «corralito» y en el corralón no supera los $ 30 mil de saldo promedio, con lo que difícilmente puedan abrir una cuenta en el exterior cuando los cobren.
• Una gran parte de los residentes en la Argentina que tienen cuentas en el exterior no genera excedentes de dinero porque cayeron sus ingresos o sus empresas perdieron rentabilidad, por lo tanto no giran divisas.
• Quien pueda tener excedentes, al transformarlo en dólares obtiene una cifra muy exigua, mucho menor a la que conseguía hasta el año pasado. Por esta razón el crecimiento «vegetativo» de estos ahorros en el exterior es el más bajo que se recuerde en los últimos 25 años.
• Los que envían dinero importante a sus cuentas en el extranjero son los que venden alguna propiedad o cobraron algún seguro. La venta de propiedades a precios bajos en dólares está mermando porque los que estaban más apurados ya vendieron. Ante el veranito, muchos optaron por esperar.
• Por otra parte, muchos están trayendo sus dólares para comprar inmuebles a precios de ocasión o para adquirir empresas o iniciar algún nuevo emprendimiento.
• Hasta hace poco se compraban campos con pocos dólares y haciéndose cargo de la deuda que tenían con los bancos. Hoy ya no es posible porque el valor de la hectárea subió acompañando al dólar debido a los mejores precios de la exportación.
• También está el ingreso de los que traen dólares para cancelar sus deudas con los bancos, ya que con los descuentos consiguen cancelar un préstamo de $ 100 mil con u$s 20 mil. En otras palabras, ese préstamo que era de 100 mil dólares y por el milagro de la pesificación se transformó en 100 mil pesos, hoy queda en cero con sólo 20 mil dólares.
Otro detalle: en las anteriores crisis el sistema financiero era muy chico. Por caso, en los '80, los plazos fijos no superaban los u$s 4 mil millones y casi todos estaban colocados a 7 días. En 2000 los plazos fijos se acercaron a u$s 100 mil millones.
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