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"Hay que acabar con los 'trapicheos' (ventas en el mercado negro)", dijo Castro en su discurso, realizado anoche ante unos 2.000 representantes de su gobierno, oficiales de las fuerzas armadas y gremialistas.
"Tenemos la causa más justa, el mejor sistema (político) y lo estábamos despilfarrando", advirtió el líder cubano.
La alocución presidencial, anunciada pocas horas antes en los medios de prensa oficiales, había despertado expectativas en la población, que aguardaba anuncios trascendentes del Comandante en Jefe.
"Se equivocaron. Frío, frío, frío", subrayó Castro, quien precisó que se trataba de "una sesión más de trabajo, propio de este momento" que vive el país. "No hay nada espectacular" en esta intervención, agregó.
Sin embargo, poco antes de concluir su intervención de casi tres horas de extensión, anunció una revalorización de 7% del peso cubano sobre el dólar tras alegar un "excelente comportamiento" económico y financiero en el país.
La nueva tasa de cambio, operativa desde este viernes, será de 24 y 25 pesos para compra y venta, respectivamente, contra los 27 y 26 a los que cotizaba en la jornada anterior.
Castro, luciendo su uniforme militar, leyó comentarios recibidos de la población sobre su anuncio efectuado el 8 de marzo pasado de repartir ollas arroceras eléctricas a través de los mercados subsidiados por el Estado, pese a la crisis energética que se abate sobre la isla.
"Corriente no faltará", dijo el mandatario antes de anunciar que "para el primer trimestre del año que viene ya se podrá dormir tranquilos", sin apagones, debido a las medidas adoptadas por su gobierno.
Luego dijo que en el futuro "se va a dar más al pueblo y repartirlo mejor", al tiempo que alabó "las formas socialistas" para lograr la equidad popular.
Se deberá crear "una ética nueva en el reparto", sostuvo Castro, ya que "a todos nos duele mucho ver al vago beneficiándose de lo mismo que reciben los trabajadores".
El mandatario reclamó además aumentar la eficiencia productiva en la isla y admitió que la otrora poderosa industria azucarera, puntal de la economía cubana durante siglos, "hoy es la ruina" de la economía cubana. "Del azúcar no volverá a vivir jamás este país, (eso) pertenece a la época de la esclavitud", afirmó.
Tras explicar con datos y cifras las formas de superar la crisis energética, Castro cambió de tema y pasó a alabar las propiedades alimenticias del chocolate con leche, un tema que abordó en su discurso del 8 de marzo pasado.
"Desde junio daremos chocolatín con leche a las provincias orientales" de la isla, anunció el gobernante bajo los aplausos de su audiencia, para indicar que este beneficio se hará extensivo a todo el país en un futuro cercano.
El chocolate y la leche "no están aquí" y hay que importarlo, dijo.
Estos productos "deberán viajar (a la isla) para que tengan su luna de miel. Chocolatín con leche para las provincias orientales", añadió.
Castro, de 78 años de edad y 46 de ellos en el poder, terminó su discurso exhortando a su audiencia a corear en conjunto las estrofas de "La Internacional", el himno del movimiento comunista mundial.
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