26 de abril 2001 - 00:00

Cavallo encontró otro aliado en EEUU

Esta carta fue publicada ayer en «The Wall Street Journal» por Carl Ross, un influyente director de Bear, Sterns & Co. que se especializa en deudas soberanas de países. Ross le contesta a Calomiris, el economista que irritó a Domingo Cavallo cuando en el mismo diario, la semana pasada, escribió que a la Argentina no le quedaba otro camino que la cesación de pagos. Cavallo relacionó a Calomiris con alguna gente del Banco Central, sugiriendo veladamente que había intereses creados en esa nota. El mismo ministro de Economía publicó a los pocos días un artículo en «The Wall Street Journal», pero no fue tan efectivo como éste de Ross donde señala que el país no tiene necesidad de incumplir su deuda. A continuación se transcribe el artículo:

El 15 de abril, Charles W. Calomiris trató en su columna el caso de una reestructuración de la deuda externa argentina. Desde el punto de vista de un participante del mercado, considero que sus argumentos fallan en algunos aspectos.

El profesor Calomiris asegura que una reestructuración de la deuda llevaría a un crecimiento económico. Sin embargo, yo considero que una reestructuración prolongaría la recesión. Calomiris cita el aumento en el flujo de capitales en América latina después del plan Brady de reestructuración de principios de los '90, pero a eso le siguieron años de endeudamiento. Los consecuentes flujos de capital eran más un resultado de las reformas estructurales que de una aprobación implícita del default por el mercado. Ninguno de los países que tuvo default en su deuda externa recientemente (Ecuador, Pakistán, Rusia y Ucrania) están recibiendo flujos de capitales significativos.

Calomiris también predice que la precipitación de la Argentina luego de una reestructuración de la deuda sería muy pequeña, porque los inversores internacionales redujeron sus valores argentinos en cartera, pero si algunos inversores se ven perjudicados, otros deben verse beneficiados. El grupo que se ve beneficiado es el sistema financiero argentino en sí mismo, los fondos de jubilación, los bancos y otros.

Transformación

El sistema jubilatorio privado argentino sufrió una exitosa reforma. Los inversores locales, a través de sus administradores jubilatorios, se han transformado en compradores de bonos gubernamentales. Un quiebre en esa confianza generaría un daño irreparable al sistema jubilatorio, algo que la Argentina, con una baja tasa de ahorro, difícilmente podrá soportar.

Los bancos locales, que en su mayoría son propiedad de extranjeros, también podrían sobreponerse al hecho de mandar a pérdida la deuda. Sin embargo, la credibilidad argentina no lo soportaría.

A pocos días de ser nombrado ministro de Economía, Domingo Cavallo viajó a España, presumiblemente para mandar el mensaje al gobierno español y a los «cuarteles generales» de los bancos de que la Argentina consideraba seriamente la posibilidad de hacerle frente a sus obligaciones. Finalmente, los problemas en la Argentina ya mostraron síntomas, y el default ni siquiera ha ocurrido. El real, la moneda de Brasil, perdió este año 11% de su valor frente al dólar norteamericano, y el Banco Central ha tenido que subir las tasas de interés. La deuda de Brasil no puede tolerar grandes subas en las tasas. Un default en la Argentina haría crecer las especulaciones sobre un default en Brasil.

Yo estoy de acuerdo en que los intereses de la deuda que la Argentina debe pagar son altos, pero una reestructuración forzada de la deuda no es la respuesta. El saldo de la deuda puede ser reducido, en términos absolutos y en relación a la economía, con una reparación en las finanzas públicas a través de una reforma fiscal y de la venta de activos, al igual que políticas económicas orientadas al crecimiento.

Esto parece ser lo que el ministro Cavallo tiene en mente. El sector público y el privado estarán bien orientados para proveer el apoyo necesario para llevar al país hacia un camino fiscal más estable.

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