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17 de octubre 2008 - 00:00

Cayó hasta 60% el valor de alquileres para el campo

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La crisis del agro, sumada al derrumbe de los granosen el mercado internacional, genera fuertes cambios en el valor de los campos productivos. Los movimientos dentro del sector no son parejos: mientras los precios de venta se mantienen estables, con una leve tendencia al alza, los arrendamientos muestran diferencias de mucha mayor complejidad, que incluyen bajas de entre 30% y 60%.

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La crisis financiera y el temor por el advenimiento de un proceso recesivo a nivel mundial provocaron caídas en el mercado de Chicago para soja, trigo y maíz, con descensos que sitúan a estos granos al menos 45% por debajo respecto de los precios récord registrados en la primera mitad del año. Esta baja abarata automáticamente alquileres de campos ya pactados en quintales de granos, a la vez que obliga a reformular -con mermas- los contratos con miras a futuro.

Obviamente, la pérdida no es sólo para el propietario, sino también -y principalmente- para el arrendatario, que ve achicarse el margen de un negocio al que además se suman insumos con alzas de entre 30% (fletes) y 80% (urea granulada) en comparación con octubre de 2007. En este escenario, el productor reduce la aplicación de fertilizantes, lo que achica rendimientos.

Los contratos de arrendamiento suelen pactarse en cuotas mensuales, y la conclusión que sacan propietarios y productores es que la aparcería ( repartir el beneficio porcentualmente) se presenta como el acuerdo menos riesgoso ante tantos vaivenes. De fondo, la avanzada de la Federación Agraria en el Congreso que impulsa un proyecto de ley de arrendamiento que activaría contratos de 5 años de duración.

«Cuando se habla de baja en los arrendamientos hay que diferenciar entre una baja en quintales, o en dólares por hectárea producto de la misma cantidad de quintales cotizados a un precio más bajo de la soja», explica Mario Arbolave, director de la revista especializada «Márgenes Agropecuarios», que aclara: «En vista de que los contratos de arriendo ya están cerrados desde hace meses, los arriendos bajan según cuanto valga la soja». Si se toman los precios de ayer, en el mercado local la soja cotizó $ 720 por tonelada, cuando en la primera mitad del año se acercó a los $ 1.000; en tanto que en Chicago se pagaron u$s 318 por tonelada, lejos de los u$s 609 de julio.

  • Disparidad

    Por su parte, en el ciclo 08/09 se dieron situaciones dispares en cuanto a los arrendamientos en quintales por hectárea: «Algunos resultaron superiores a los del año pasado, cuando la soja rozaba los u$s 300 por tonelada, otros iguales (con la soja a u$s 270 por tonelada) y otros más bajos, cuando la soja perdió precio. Para los campos con menor aptitud, han vuelto a cobrar importancia los contratos a porcentaje, en lugar de los arriendos en quintales fijos», explica Arbolave. Destaca esta comparación interanual, ya que los valores de arrendamientos habían mostrado fuertes subas, al compás del boom de los precios en Chicago. «Desde la cosecha 2004/2005, se registraron aumentos por encima de 20%, pero si se toma en cuenta el techo de precios, habrá una baja superior a 30% para la próxima temporada», calcula Guillermo Nori, de la Inmobiliaria Rural Adolfo Nori, de la zona triguera de Bahía Blanca.

    Nori explica que campos que históricamente habían pagado 20 quintales de trigo por hectárea, llegaron a valuar su alquiler en 30 quintales. Hoy los contratos volverían a 20 quintales. En dinero, la renta de una hectárea en la zona de Tres Arroyos o Necochea estaría bajando de $ 7.000 a $ 4.500, con un trigo a $ 500 por tonelada, como el que se paga en estos días en Buenos Aires. La caída ronda 35%, y si suma la merma en el precio del cereal, se acerca a 50%.

    En la zona núcleo, los arrendamientos rondan hoy entre 13 y 18 quintales de soja por hectárea, pero llegaron a pagarse 22 quintales en los tiempos de bonanza de estos campos que poseen muy altos rendimientos, con promedios de 30 quintales por hectárea. La caída del arrendamiento supera aquí 60%.

    En el caso de las ventas, la opinión de los especialistas coincide en que la tierra no se desvaloriza ya que sostiene su valor como activo, principalmente en tiempos de crisis cuando no están del todo claras las alternativas que motiven a desprenderse de los terrenos.

    «La crisis no generó grandes cambios en la venta de tierras agrícolas. Los campos mantienen valor, y sólo se desprenden de ellos los que saben qué hacer con el dinero, que son pocos», explicaron a este diario desde la firma Nordheimer, dedicada a los negocios inmobiliarios de campos y chacras en todo el país.

    Sobresale, además, el dato de que 95% de las transacciones en la Argentina se realizan en efectivo, sin recurrir a crédito. En la zona núcleo -la de mayor productividad-, los campos cotizan hoy entre u$s 12 mil y u$s 15 mil por hectárea; en tanto que en el Oeste caen a entre u$s 6 mil y u$s 7 mil por hectárea; y en las zonas de cría van de u$s 2 mil a $ 2.500 por hectárea. La revista «Márgenes Agropecuarios» promedia el valor actual de la tierra en la zona más productiva -maicera- en u$s 10.700 por hectárea, es decir, 17% más que en 2007 y 620% por encima de su precio 30 años atrás.
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