Finalmente Shell aceptó ayer «acompañar la política de precios para los combustibles» a cambio del levantamiento de la restricción a las exportaciones que todavía estaba vigente para esta compañía. A las 11 y por primera vez desde el inicio de la gestión de Néstor Kirchner en 2003, el titular de la petrolera, Juan José Aranguren, se reunió con un representante del gobierno. Fue con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien fiscalizó personalmente el accionar de esta empresa.
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El último conflicto se sucedió luego de que Shell anunciara el viernes pasado la reducción de la producción en 50%, lo que amenazaba el abastecimiento de gasoil en el mercado local.
Shell decidió «bajar la cabeza» y dar marcha atrás en la decisión de disminuir el refinamiento del crudo. No sólo eso. Además se comprometió a garantizar la oferta de nafta y gasoil en las bocas de expendio de la firma en todo el país. Ahora, todas las petroleras obedecerían la resolución de Comercio Interior de fines de enero que llamaba a las refinerías a producir con su máximo de capacidad instalada con el objetivo de «mantener cubiertos los estándares de necesidad, a efectos de armonizar el crecimiento de los distintos factores de la producción». De esta manera, Shell y Moreno habrían llegado a acordar un «período de paz», según fuentes oficiales.
Mediante el acuerdo alcanzado, Shell acepta analizar su estructura de costos y rentabilidad con la Secretaría de Comercio Interior, condición nunca antes acatada por esta petrolera. Es así que prevé retomar los valores vigentes al 31 de octubre del año pasado.
Shell oficializó el acuerdo a través de una carta enviada a las estaciones de servicio de la red, en la que señaló que mantuvo una reunión «productiva» con las autoridades, y que la empresa se comprometió a «asegurar en la medida de nuestras posibilidades» la producción de combustibles en la refinería de Dock Sud, entre otros puntos.
El 25 de enero pasado, diez días después que YPF, Petrobras y Esso redujeran sus precios, Shell decidió plegarse a la medida impulsada por el gobierno para que las petroleras bajaran los valores de los combustibles a los que estaban vigentes al 31 de octubre pasado.
La relación con Shell fue mala desde el comienzo del mandato de Néstor Kirchner, en marzo de 2005, cuando éste había llamado a un «boicot» para que la empresa baje los precios. Además, la Secretaría de Medio Ambiente clausuró en una oportunidad una refinería por incumplimiento de normas ambientales, y la de Comercio Interior impuso varias sanciones por supuesto desabastecimiento. Por estas acusaciones, Shell incluso fue acusada por el gobierno ante la Justicia en un caso que lleva adelante el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky.
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