Inversiones por u$s 181 millones y permanencia en el país: el presidente Eduardo Duhalde casi no podía dar crédito a lo que escuchaba de labios de Sam Palmisano, el CEO mundial de IBM. En una infrecuente visita -hacía ocho años que el «uno» del gigante informático no pisaba el país: el último fue Louis Gerstner-, Palmisano estuvo con Duhalde para decirle que la empresa «se queda porque nuestra visión es a largo plazo; si estuviéramos pensando sólo en la coyuntura, no seríamos IBM». Fueron testigos de la declaración de intenciones el ministro de Economía, Roberto Lavagna; el vocero presidencial, Eduardo Amadeo; y el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.
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El monto comprometido, según un comunicado distribuido ayer por la empresa, se destinará «a capitalizar la operación en la Argentina», pero no se aclara el destino específico de dicha suma ni el plazo en que se desembolsará.
El ejecutivo permaneció menos de 20 horas en Buenos Aires, adonde llegó a bordo de un avión de la compañía. En su audiencia con el Presidente -programada con más de un mes de anticipación, y mantenida en el más estricto secreto por razones de seguridad-, lo secundaron Marcelo Lema (gerente general de la firma en la Argentina) y Donn Atkins (jefe de la región América latina). «No hubo filtraciones porque insistimos en que no se divulgara de antemano la presencia de Palmisano aquí», dijo una fuente de IBM, lo que demuestra a las claras que la Argentina se parece cada vez más a otros países de la región en lo que hace al miedo que provoca visitarlo.
Al mediodía, Palmisano hizo las veces de anfitrión en una suite del Sheraton Park Tower, donde recibió a un grupo de empresarios, entre los que se contaban José María Ranero Díaz (Repsol YPF), Luis Pagani (Arcor), Eduardo Orteu (Disco), Miguel Angel Gutiérrez (Telefónica), Juan Carlos Masjoan (Telecom), Michael Smith (HSBC), Rafael Argüelles (Philip Morris), Jonathan Holcomb (Daimler Chrysler), Manuel Sacerdote (BankBoston) y Víctor Savanti, actual CEO de Loma Negra, pero casi un hombre de la casa: estuvo al frente de IBM Argentina durante poco menos de una década, en los años setenta y ochenta.
Curiosamente, el almuerzo -en el que se habló de cada uno de los sectores, de la actual situación de la economía argentina y la ausencia de un sistema financiero en condiciones de dar crédito a las empresas-pareció casi una reunión preparatoria de la asamblea que mantendrían los hombres de negocios nucleados en la AEA (Asociación Empresaria Argentina) algunas horas después, en la que se designó a Pagani como nuevo presidente (ver nota aparte). «No se eligió a los invitados por ninguna razón política, sino porque se trata de nuestros principales clientes en el país», dijo una fuente de la tecnológica. No se convidó a nadie del sector público a sentarse a esa mesa, muestra de que hoy los mejores compradores de IBM están en el sector privado.
• Candidatos
De todos modos, el tema político no estuvo ausente: Savanti habría reiterado sus conocidas diatribas contra algunos integrantes del gobierno, y en general se trató de explicarle al visitante el «quién es quién» entre los presidenciables que disputan las candidaturas de cara a las próximas elecciones. No resultó sencillo.
Posteriormente, Palmisano se trasladó hasta Martínez; allí, donde hace algún tiempo funcionara una planta de ensamblado de mainframes, IBM tiene su «campus tecnológico», inaugurado en diciembre del año pasado con una inversión de u$s 50 millones.
El CEO arengó a todo el personal de la empresa reunido en el espacio más amplio de las instalaciones, y les dijo algo parecido al mensaje entregado a Duhalde: «No nos vamos del país, seguimos invirtiendo y tenemos grandes planes para esta filial, que está trabajando muy bien». Obviamente, lo aplaudieron. S.D.
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