El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A mitad de la jornada de este lunes, la cotización del billete norteamericano registraba una leve baja de 0,1% respecto del cierre de 710,20 pesos por dólar del viernes, un precio que era equivalente a un alza de casi tres por ciento en siete días. El dólar acabó el 2001 en 669,14 pesos, con avance anual de 16,4%.
Según corredores de la plaza, la devaluación del peso reflejó un grado de especulación frente a una posible nueva reducción de la tasa de interés de referencia, un tema que el consejo monetario del BC considerará el jueves 5 de setiembre.
La tasa actual es de 3%, un mínimo histórico, después de comenzar el año en 6%. Las sucesivas reducciones han pretendido, sin éxito hasta ahora, incentivar el gasto y contribuir a una reactivación del consumo y del ritmo de crecimiento económico, que este año superaría apenas el 2%.
"Hay algunos que aprovechándose de esta situación, quieren hacer una ganancia fácil, pero se han encontrado en el pasado con sorpresa, y creo que se van a volver a encontrar con sorpresas", dijo Massad. "Desde que yo tengo recuerdo, les ha ido siempre mal" a los especuladores, añadió.
Una idéntica advertencia fue lanzada la pasada semana por el presidente chileno, Ricardo Lagos, quien rechazó que las crisis financieras de Argentina y Brasil y otras naciones sudamericanas contagien a la economía de Chile.
Chile y México son actualmente los países más estables en medio de las incertidumbres que afectan a la región, indicaron recientes informes del Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal).
Según Massad, Chile sufre actualmente por la cotización de su moneda y por el doble efecto de las alzas en los precios del petróleo (del cual es importador neto) y el deterioro de la cotización del cobre, el principal rubro de exportación del país.