"Clarín" confiesa cómo se apropia de dinero del fútbol

Economía

La colocación de 20% de su capital en la Bolsa por parte del monopolio «Clarín» fue ampliamente destacada en los medios de ese grupo. Sin embargo, lo que omitió informar el holding Noble-Magnetto son las confesiones que debió hacer para que los órganos fiscalizadores de los mercados bursátiles autorizaran la oferta pública (OPA).

Entre esas confesiones -que curiosamente coinciden con las denuncias que desde hace más de una década viene formulando este diario respecto de las maniobras del monopolio- está la de su sociedad con la AFA para explotar el fútbol, «negocio» que se refirmó el jueves con la enésima reelección de Julio Grondona al frente de ese órgano del fútbol. Ese convenio implica que «Clarín» se queda con más de la mitad de los ingresos que generan los clubes de fútbol por derechos de TV, un porcentaje leonino e impensable en cualquier otro mercado: el fútbol generaría a «Clarín» $ 360 millones y reparte $ 180 millones. En su prospecto dirigido a posibles compradores de sus acciones, el monopolio «Clarín» -tras relatar la creación en 1991 de las empresas IESA, «vehículo controlante para sus operaciones de comercialización de deportes»- dice que «a través de dos joint ventures con Torneos y Competencias (TyC)» es dueña de TSC y TRISA: la primera es «dueña exclusiva de todos los derechos comerciales de los partidos de Primera División de la AFA para la Argentina, y para el resto del mundo para ciertos partidos»; la segunda «posee los derechos para transmitir torneos de fútbol nacionales e internacionales adicionales (partidos de clasificación para la Copa del Mundo y partidos amistosos de la Selección Nacional), así como otros deportes como básquet, tenis, carreras de autos y boxeo». O sea, casi todo.

Sin embargo, lo más interesante es la siguiente confesión: «En junio de 2007, TSC, TRISA y la AFA celebraron una serie de contratos relacionados entre sí relativos al cronograma de programación del fútbol que establecen un mínimo para los cuales los derechos abonados anualmente a la AFA de agosto de 2007 a agosto de 2014 serán de $ 180 millones. Dichos contratos establecen que, en relación con los partidos de la Primera División A, TSC pagará a la AFA derechos anuales equivalentes a 50% de las ganancias totales de TSC».

  • Utilidades

    En otras palabras: los clubes ponen todo (infraestructura, jugadores, salarios, instalaciones, estadios y hasta las cabinas desde donde se televisan los partidos), pero el monopolio -en connivencia con la AFA- sólo les entrega la mitad de las utilidades que ellos generan. Curioso negocio que no tiene parangón en el planeta por las ganancias del que menos pone. A pesar de lo cual, Grondona fue reelecto casi por unanimidad, aun habiéndose producido algunos tímidos chisporroteos desde clubes como Independiente, Vélez o Boca Juniors, cuyo presidente comenzó ayer mismo a pagar el precio de haberse opuesto a la entente Grondona/«Clarín» en las páginas del diario del monopolio: allí se «relata» un supuesto divorcio con portazos incluidos de su supuesto sucesor Pedro Pomplio, hombre, además, muy cercano a Grondona (lo dice el mismo «Clarín»). Otra «confesión» del monopolio tiene que ver con su intención de bloquear por todos los medios posibles el ingreso de las telefónicas al negocio de la televisión, a pesar de que «Clarín» (a través de sus servicios de Internet) ya brinda telefonía por IP. El prospecto les avisa a los posibles suscriptores de acciones que el «triple play» es un servicio que reúne telefonía, Internet y TV, todo a través del mismo «caño», y relata que «el 5 de setiembre de 2007, la Asociación Argentina de TV por Cable, CableVisión, Multicanal y Telecentro SA (o sea ellos mismos) iniciaron una causa ante un juzgado Contencioso Administrativo Federal pidiendo una declaración judicial que les dé «certeza sobre sus derechos como licenciatarias de radiodifusión» y que diga que las telefónicas «no pueden interferir con dichos derechos». Además, exige que el Estado garantice « protección adecuada» a las licenciatarias de radiodifusión contra «distorsiones en la competencia» (léase simplemente competencia de cualquier tipo) por permitir que las telefónicas también provean servicios de radiodifusión y servicios de TV por cable.

    También le pidieron al magistrado que «impida a ciertos proveedores de telefonía fija y móvil (léase Telefónica, Telecom, CTI, etc.) obtener licencias de radiodifusión y prestar servicios de radiodifusión y de TV por cable, que impida al COMFER otorgar dichas licencias o que impida a la CNC o a la Secretaría de Comunicaciones permitir la provisión de esos servicios.

    ¿Qué hizo el juez el 6 de setiembre de 2007, o sea un día después? Concedió todo lo pedido por «Clarín» respecto del COMFER, la CNC y la Se-Com, y al día siguiente, respecto de los proveedores de servicios de telefonía fija y móvil. Sin entrar a juzgar lo hecho por el magistrado, es sin duda insólito que una empresa presente como «argumento de venta» una decisión judicial que poco menos que le garantiza el monopolio de la TV paga, y que además impide al Estado (a través del COMFER) abrir el juego a otros prestadores, privando a los consumidores de las obvias ventajas que conlleva una sana competencia.

  • Riesgos

    Otras «confesiones» más que interesantes del monopolio son las que tienen que ver con cómo ven al país. Si bien todas las empresas que salen a la Bolsa tienen la obligación de hacer un repaso de los riesgos que enfrenta el inversor, no deja de llamar la atención el grado de peligrosidad que le asignan al país y a su economía los contadores que comanda su colega Héctor Magnetto. Veamos qué dice el prospecto (se lo transcribe de manera literal):

    Riesgos relativos a la Argentina:

  • Puede que el actual crecimiento económico y estabilidad en la Argentina no sean sostenibles.

  • Las restricciones al abastecimiento de energía podrían afectar adversamente el crecimiento económico y tener impacto negativo sobre los resultados de las operaciones de la empresa.   

  • La inflación puede continuar aumentando, provocando efectos adversos sobre los mercados de crédito a largo plazo de la Argentina, así como sobre la economía argentina en general.

  • Los cambios abruptos recurrentes en el sector financiero argentino podrían amenazar el sistema financiero y llevar a nuevas tensiones políticas y sociales, afectando adversamente la economía argentina.   

  • La recuperación de la economía argentina a partir de 2002 ha dependido en cierta manera de los altos precios de los commodities, que son volátiles y están fuera del control del país, y de la capacidad excedente, que se redujo considerablemente.

  • La inflación ha aumentado recientemente y amenaza con acelerarse.   

  • El marco regulatorio continúa siendo incierto.

  • La inversión como porcentaje del PBI sigue siendo baja para sostener las actuales tasas de crecimiento.

  • El actual superávit fiscal ha caído como porcentaje del PBI y podría pasar a ser déficit fiscal.

  • La deuda pública del país sigue siendo alta y el financiamiento internacional, limitado.

    Como se ve, nada más lejos de una visión optimista del país.
  • Dejá tu comentario