El gobierno volvió a amenazar a las petroleras con subir de 20 a 25% las retenciones a la exportación de petróleo, si no se renueva el acuerdo, que venció el viernes, para mantener el precio local de referencia en 28,5 dólares por barril y mantener sin variantes los valores al público de las naftas y el gasoil.
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La reiteración de la amenaza, que ya es un clásico en la negociación de precios con las petroleras, coincide con el alto precio del petróleo a nivel internacional. El viernes, la variedad West Texas Intermediate, de referencia en la Argentina, cerró a 37,38 dólares por barril, y los analistas internacionales prevén nuevas subas debido a la inestabilidad de la situación en Medio Oriente.
Las petroleras locales quieren que haya un sendero para ir «normalizando» el precio del petróleo y los combustibles en el mercado interno, y volver a la liberación de precios. En el primer escalón querrían llevar el precio local a 30 o 31 dólares el barril, y adecuar los precios de naftas y gasoil entre 5 y 10% al público.
Los precios de los combustibles estuvieron libres hasta enero de 2003 y por eso, reflejaron en su mayor parte, el impacto de la devaluación y de la suba del precio internacional hasta esa fecha. A partir de ese momento, rige un convenio entre «privados», que se renueva periódicamente, por el cual las petroleras venden a las refinerías que no tienen petróleo propio, el barril a 28,5 dólares, constituyéndose un crédito que teóricamente se pagará cuando la cotización internacional baje de ese nivel.
• Aumento del gas
En la práctica, ya nadie cree que el petróleo cotice por debajo de 28 dólares, y por eso las petroleras presionan para salir del acuerdo. El momento no es el mejor porque al mismo tiempo se discutirá esta semana en audiencia pública, una fuerte suba en el precio del gas para la industria.
Además, como más de 40% del petróleo se exporta, un aumento en las retenciones a cambio de una primera suba a nivel local, no sería negocio para las petroleras. De todas formas, las compañías insisten en que no pueden seguir viviendo bajo la amenaza del gobierno, y sugieren que, por lo menos, seguirán negociando. Afirman que cuentan a su favor con que el Fondo Monetario desaconsejó subir las retenciones a la exportación.
Para las productoras, el precio debería ubicarse al nivel del mercado internacional menos un descuento equivalente a la mitad de la retención de 20%. Esto daría un precio de referencia de unos 33,5 dólares, y acortarían la brecha entre el valor de los combustibles en el mercado interno y los vigentes en los países limítrofes, como Brasil y Uruguay.
De todos modos, la discusión en serio se postergaría hasta mediados de mes, después de que estén aprobados los nuevos cuadros tarifarios para el gas. Mientras tanto, seguiría vigente el convenio que caducó el viernes, y los combustibles no tendrían aumentos, como lo adelantó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
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