Cómo recuperar ahorro y crédito
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El menor nivel de PBI y la dramática caída de la riqueza financiera doméstica nos conduce inexorablemente a un sistema financiero de menor tamaño. Volver a un PB per cápita como en 1988 es un desafío de muy largo aliento. Entre tanto, la economía no puede pagar márgenes y comisiones para cubrir el costo actual de la banca, aun ajustado por la devaluación. La depuración patrimonial y técnica es clave para una racionalización enlazada a la idea de contar con la mejor banca, con abstracción de nacionalidad, categoría, tamaño o especialidad.
• Adecuación
Sin reestructuración política y técnica de la banca pública, no hay solución eficiente. Hay que adecuarla a su verdad patrimonial y a su real eficiencia técnica y comercial. La calamidad social y la restricción fiscal impiden capitalizaciones expansivas a expensas del gasto público. El propósito básico es asegurar los servicios de cobros y pagos y de captación de ahorro en regiones y segmentos no cubiertos por la banca privada o cooperativa. Racionalizar y redimensionar es una revolución imprescindible que guarda relación con los objetivos y formas con que encare el futuro. A partir de un período de transición establecido conforme a necesidades regionales y sectoriales, la banca pública debe focalizarse en objetivos de desarrollo como banca de segundo piso dejando los riesgos de empresas o personas en manos de agentes privados. Se concentrará en políticas crediticias basadas en su propio funding, en los mercados de capitales o en líneas internacionales canalizables a través de la banca privada y a su exclusivo riesgo. Promoción con transparencia y eficiencia: ésa es su nueva misión. En ausencia de una política semejante el actual sobredimensionamiento generará una selección negativa a expensas de la eficiencia, derivándose en una estatización indirecta del mercado.
La nueva legislación debe contemplar bancos comerciales universales, entidades focalizadas en lo transaccional y también bancos de inversión.
El mayor componente inicial del negocio será transaccional, canalizando su liquidez hacia encajes u operaciones autoliquidantes. La banca comercial se sujetará a las regulaciones clásicas de su línea de negocios, evitando el funesto descalce de monedas, de liquidez y cualquier forma de préstamo al Estado Nacional, Provincial o Municipal. La banca de inversión se moverá en los mercados de capitales, en negocios fiduciarios, de Venture Capital, etcétera.
• Crédito
La banca comercial debe ser «on shore». La banca «of shore» no da respuesta al crédito, el factor más escaso de los años por delante. Volver a ser un país normal requiere un sistema bancario que aliente y garantice la movilización interna de ahorro y su canalización al financiamiento productivo y del consumo. Resulta ingenuo pensar que institucionalizando una banca «of shore» habrá crédito interno. Los encajes bancarios y las reservas de liquidez correspondientes a depósitos en moneda extranjera podrán constituirse en el exterior. Los préstamos financiados con depósitos o líneas en divisas deberán tener un claro «first pay out» en divisas generables por el deudor.
El país debe proponer y garantizar en forma creíble un verdadero «New Deal» para volver a radicar el ahorro y recuperar capitales y crédito externo. El nuevo sistema debe contar con sanción legislativa de Nación y acuerdo de las legislaturas provinciales. Comprenderá una nueva Carta Orgánica que garantice autonomía, idoneidad, no judiciabilidad de las actividades prudenciales del Banco Central, una renovada Ley de Entidades Financieras y garantías ciertas de estabilidad tributaria y de respeto jurídico o la relación entre acreedor y deudor. El éxito de un proyecto semejante dependerá de que la Argentina desarrolle y mantenga en el tiempo un nuevo sistema político de buen gobierno, instituciones que garanticen los equilibrios macroeconómicos y reglas de un capitalismo eficiente y competitivo. Hoy es tiempo de siembra, no de cosechar. Los frutos serán recogidos a largo plazo, con nuevos liderazgos creíbles, tras perseverar firmemente en sanas políticas públicas y económicas.
(*) Director externo y consultor de empresas y entidades financieras. Presidente de la filial Buenos Aires de la Fundación Mediterránea. Ex vicepresidente ejecutivo de Banco Río y ex presidente de Siembra AFJP.




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