Martín Lagos le presentó ayer su renuncia a Fernando de la Rúa como vicepresidente del Banco Central. Un día después de la firma del decreto de remoción de Pedro Pou, Lagos le explicó al Presidente que su gesto no se debe a un acto de solidaridad con Pou, sino a protestar «por esa decisión suya y contra las acciones y opiniones de quienes lo aconsejaron». Ayer estaba prácticamente decidido que lo reemplazará Felipe Murolo, ya designado por De la Rúa como director de la entidad. El texto de la renuncia de Lagos acusa por violencia moral a los diputados y senadores de la Comisión Bicameral especial y a Domingo Cavallo. Altos funcionarios del gobierno y el propio Roque Maccarone intentaron convencer a Lagos para que no presentara la renuncia, pero el ya ex vicepresidente ratificó el carácter de indeclinable de su decisión.
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Muy lejos del tono que utilizó Pou en su despedida, que con ironía agradeció tanto al Presidente que lo nombró como al que lo removió, Lagos hizo público por primera vez la opinión del equipo que rodeó a Pou sobre los hechos que terminaron con el recambio de mando en el Central. Así justificó su renuncia en los «dichos y hechos producidos por los señores miembros de la Comisión Bicameral, por otros legisladores y por el señor ministro de Economía». Así esa lista incluiría a Mario Losada, Raúl Baglini, Alcides López, Víctor Peláez, Elisa Carrió, Gustavo Gutiérrez y, obviamente, Domingo Cavallo.
La misiva también acusa a De la Rúa por no haber evitado «un hecho institucional de extrema gravedad» por no haber advertido y detenido a tiempo a «quienes terminaron avasallando la independencia del Banco Central».
A continuación reproducimos el texto de la carta de renuncia que Lagos le envió ayer a De la Rúa:
Sr. Presidente Tengo el agrado de dirigirme a Ud. a fin de presentarle mi renuncia al cargo de vicepresidente del Banco Central, cargo con el fui distinguido y para el que fuera designado por el Poder Ejecutivo en 1996 y luego nuevamente en 1998 (decretos 1237/96 y 1500/98), recibiendo en cada caso el correspondiente acuerdo del Senado de la Nación.
Desde esta función y durante cuatro años y medio, creo haber servido a la República con toda mi honestidad y capacidad, física e intelectual.
Motiva mi renuncia la decisión adoptada por Ud. de remover de la presidencia del Banco Central al Dr. Pedro Pou. No es un sentimiento de solidaridad hacia el Dr. Pou lo que me mueve, sino el deseo de protestar contra esa decisión suya y contra las acciones y opiniones de quienes lo aconsejaron. Se ha consumado así un hecho institucional de extrema gravedad para el país, hecho que habría sido íntegramente evitable si Ud. hubiera advertido y detenido a tiempo a quienes con su accionar terminarían avasallando la independencia del Banco Central.
La institución del Banco Central independiente, aún sin ser condición suficiente, ha demostrado ser condición necesaria para el logro de un desarrollo económico sano. Por este motivo se la encuentra en todas las naciones que desempeñan algún rol relevante en la economía mundial. Así fue creado el Banco Central de la República Argentina en 1935, así cumplió exitosamente sus primeros diez años de vida, y así nos fue desde 1946 hasta 1991 cuando su autonomía fue completamente avasallada.
En relación a los hechos que me llevan a elevarle esta carta de renuncia y de protesta a la vez, no puedo dejar de mencionarle, Sr. Presidente, la violencia moral que he experimentado a partir de los dichos y hechos producidos por los señores miembros de la Comisión Bicameral, por otros legisladores y por el Sr. Ministro de Economía.
Rogando a Dios lo inspire y lo acompañe en el desempeño de las altas funciones para las cuales ha sido elegido por el pueblo de la República, lo saluda con la más distinguida consideración.
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