Cuestionada desde todos los ángulos del sector productivo, la política agropecuaria del gobierno de Cristina de Kirchner sigue recibiendo duras críticas. Todas apuntan a los fundamentos esgrimidos por el oficialismo para defender retenciones altas y móviles, así como el polémico tratamiento que reciben sectores clave como la ganadería y la lechería. A lo largo del país, los ruralistas reparten folletos con firmes argumentos que rebaten las principales máximas K en torno a la situación del agro. Veamos un resumen de los textos que recorren las rutas:
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Inexactitud 1: «Gracias a las retenciones el campo tiene el gasoil barato» (ministro Martín Lousteau).
Realidad: el gasoil para el transporte en colectivos vale $ 1, en los surtidores de las estaciones de servicio (precio al público) $ 1,70 a $ 2 y para el campo (mayorista) vale $ 2,20 a $ 2,30. En los momentos de mayor consumo, siembracosecha, muchas veces no se consigue.
Inexactitud 2: «Gracias a las retenciones el campo tiene un tipo de cambio competitivo» (Lousteau).
Realidad: el campo vende con un dólar de entre $ 1,75 y $ 2,05 (tipo de cambio menos retenciones) según los productos; y compra los insumos con un dólar de $ 3,15. ¿Quién puede competir así?
Inexactitud 3: «En el 2008 el productor recibirá el precio lleno del trigo» ( secretario de Agricultura Javier de Urquiza).
Realidad: el precio FOB puertos argentinos es de $ 1.097 por tonelada. El gobierno cobra por retenciones $ 323 por tonelada. El precio de paridad teórico que debería recibir el productor es de $ 774 por tonelada. El precio que recibe el productor en puerto es de $ 580 por tonelada, equivalentes a 75% del precio de paridad. Quedan en el camino, en manos de la molinería o la exportación, $ 194 por tonelada.
Inexactitud 4: «El objetivo de las retenciones es que los consumidores tengan alimentos baratos.»
Realidad: el trigo en 2002 (año en el que se reimplantaron las retenciones) valía $ 380 por tonelada, ahora cuesta $ 580 por tonelada, es decir que aumentó 52%. El precio del pan ese mismo año era $ 2 por kilo, hoy cuesta $ 4 el kilo, el aumento es de 100%. La incidencia de la harina en el precio total del pan es de 15%. El principal objetivo de las retenciones es recaudatorio.
Inexactitud 5: «Al campo le va tan bien, que desde que asumió este gobierno, el precio de la tierra aumentó seis veces» (ministros Alberto Fernández y Florencio Randazzo).
Realidad: el precio de los campos aumentó, pero no en esas magnitudes. Desde 2003, en la pradera pampeana el valor de campos agrícolas aumentó 2,7 veces, y el de campos de cría 3,2 veces. Pero se trata de valores nominales, pues son escasas las transacciones. El aumento en el precio de la tierra en un fenómenode característica mundial.
Inexactitud 6: «La carne no está afectada por las retenciones» (Alberto Fernández).
Realidad: las retenciones a las exportaciones de carne, desde 2002 a 2006, pasaron de 5% a 15%. Además, el mercado de la carne está fuertemente intervenido con precios máximos, manipulación de los Registros de Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos para firmar acuerdos por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, etc.
Inexactitud 7: «El campo se queja y tiene superganancias» (A. Fernández, Lousteau).
Realidad: en la zona de Coronel Dorrego, triguera por excelencia, con los valores actuales, los rendimientos necesarios para sólo cubrir los costos es de 2.900 kilos por hectárea. El rendimiento promedio es 2.400 kilos por hectárea. ¿Se gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias...? Y si las hubiera, ¿Es un delito que un empresario que arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga ganancias?
Inexactitud 8: «El campo vende a precios internacionales y compra insumos a valores que se han mantenido en pesos» (A. Fernández).
Realidad: las retenciones móviles le ponen un precio tope al precio que recibe el productor, actúan como un precio máximo, por lo que los chacareros no se benefician con los aumentos de los precios internacionales. Por otro lado, en el último año, los insumos aumentaron en promedio 70% en dólares.
Inexactitud 9: «Este gobierno no tiene una política anticampo» (A. Fernández y De Urquiza).
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