La semana «política» tuvo un inicio bursátil que tomó por una de las sendas probables. Dando la imagen acabada de un mercado con fuerzas que se llamaron a sosiego, y solamente expectantes por la actitud que tomara la contrapartida, el resultado global no pudo ser más « light» que lo observado en las cifras. El Merval moviéndose pesadamente, tratando de canalizar las escasas órdenes en juego, para alcanzar un mínimo de 1.603 puntos, máximo de 1.616 y un cierre en módicos 1.613 puntos. Esto dio un porcentual de 0,62% de aumento, que careció de todo respaldo efectivo y solamente alcanzado ante una sorpresiva ausencia de vendedores, que no inquietaron en ningún momento de la rueda. Ajustándose a tal realidad, de encontrar un mercado que no se emparentaba para nada con lo anterior, vuelto a una zona de opacidad de indicadores, resultó un lunes gris en el recinto porteño. Apenas la satisfacción del signo favorable, cuando el Bovespa abría con pérdidas de 1 por ciento.
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Solamente algunas brasas ardiendo quedaron, después de tanto fuego de tres dígitos consumido en semanas previas. Un total de efectivo que se instaló en $ 50 millones cortos, suma que parecía casi en el olvido en estos tiempos de Bolsa muy dinámica.
La no relación entre la dirección de los indicadores restó garantías al resultado y sólo quedó en pie el inicio muy cauteloso de la semana.
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