Una fecha a la que había que mirar con recelo, por los comienzos semanales tan sorpresivos que se estaban hilvanando, y que respondió a su figura, si bien en términos más normales esta vez.
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Como para decir que en el exterior y aquí los indicadores de precios quedaron casi intactos como en el cierre del viernes. El Dow con ligero repuntar, el Bovespa con muy leve baja, un marco para que el Merval se sumara a lo inexpresivo y produciendo estos extremos: mínimo del día en 1.871, un máximo que apenas vulneró el techo del cierre previo y un final muy cercano en los 1.890 puntos: esto dejó 0,3% de incremento, tan incoloro que bien podía haber sido conceptuado como neutro.
El desarrollo no sufrió de alteraciones, solamente se marcó lo más valioso en haber podido reflotar el piso de la jornada, pero sin poder trascender sobre los 1.900 puntos que se habían degustado en la semana previa.
Escaso marco
En línea con el índice Merval, el total de los negocios en acciones reflejó la suma quietud en los movimientos de importancia. Y fijando un total por debajo de los $ 40 millones, que será el gran motivo de seguimiento en el período. Tendrá que volver a acomodar las órdenes en ritmo muy superior, como para encontrar empalme con el buen movimiento que se mantenía. Aportó Tenaris un discreto 0,44% de aumento en cotizaciones, solamente con 100.000 papeles transados.
La baja de Cepux, casi 6%, se escapó del escenario propuesto. Mientras, el dueto formado por Cresud-IRSA estuvo entre lo más rendidor de la pálida primera rueda semanal. En la general, muy buen desempeño de Quickfood, papel que trepó más de 9% diario. En verdad, todo coincidió para que quedara pasada en blanco la fecha inicial, sin mucho para operar. Menos para contar. Y la Bolsa, adormecida.
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