16 de octubre 2000 - 00:00

CONFIRMADO: ASAMBLEA DE AEROLINEAS EVITO QUIEBRA

Menos de una hora les resultó suficiente a los accionistas de AerolíneasArgentinaspara aprobar la capitalización propuesta por la SEPI (SociedadEstatal de Participaciones Industriales), que permitirá el salvataje de lalínea de bandera.

De acuerdo con lo decidido ayer, se capitalizarán u$s 650 millones,de los cuales 85% (u$s 552,5 millones) le corresponderían alholding Interin-vest (en el que SEPI tiene la mayoría), 5% (u$s32,5 millones) al Estado argentino y 10% (u$s 65 millones) alpersonal a través del PPP (Programa de Propiedad Participada).

De no producirse -como todo lo indica-el aporte de los trabajadores,Interinvest podría verse forzada a completar una capita-lización de u$s617,5 millones.

La SEPI tiene la mayoría en Interinvest: junto con los bancos deinversión Bankers Trust y Merril Lynch, posee 80% de susacciones; el restante 20% se distribuye a partes iguales entre Iberiay American Airlines.

Esta última ya anunció hace algunos meses -cuando se empezó a barajar laposibilidad de capitalizar Aerolíneas a través del denominado Plan Director-suvoluntad de no realizar más aportes en Aerolíneas Argentinas. Una futuraasamblea de Interinvest decidirá la forma que tomará el aporte.

Aerolíneas tuvo una pérdida operativa el año pasado de u$s 240millones, pero fuentes de la empresa aseguraron que «desde abril pasadovenimos con cash flow positivo; si no tuviéramos la carga de los servicios dela deuda financiera, estaríamos por encima del break-even».

Tal como anticipó este diario el viernes, el acuerdo entre el Estado ylos socios españoles llegó ese mismo día luego de que Miguel Bein -porEconomía-y Pedro Ferreras -por la SEPI-hicieran pública la voluntad decapitalizar la empresa. Tanta era la certeza del acuerdo que Ferreras voló elsábado a Madrid, sin quedarse a esperar el resultado de la asamblea.

Sin embargo, ayer no se anunció qué porcentaje de esos u$s 650millones será aportado en efectivo ni tampoco cuál será el destino de lasacciones del PPP; es obvio que para mantener su actual participación en elcapital, el personal deberá acompa-ñar a los otros accionistas en la proporciónque le corresponde, una situación difícil de imaginar.

En algún momento se habló de que la reducción salarial de hasta 20% pedidapor la SEPI en el Plan Director -junto con un durísimo recorte de gastos-parahacer rentable la empresa se aplicaría a mantener el porcentaje accionario delos empleados, pero hasta ahora no hubo definiciones al respecto.

 

Protestas

 

De todos modos, lo que sí se acordó es la decisión de no producirdespidos masivos en la empresa. Esto, sin embargo, no impediría las protestasde los sindicatos, patrocinadores de un supuesto «plan alternativo» que sedesvaneció en el aire cuando se hizo la hora de concretarlo.

Se sabe que Alicia Castro, diputada de la Alianza, enfrentaráserias dificultades para obtener su reelección a la secretaría general de la AAA(Asociación Argentina de Aeronavegantes, el gremio que nuclea a lasazafatas y asistentes de a bordo); en las elecciones del mes próximo, todoindica que sería derrotada por una rival con fuerte presencia en el PPP.

Es que Castro sufrió hace poco una derrota no menor: el gobiernonacional vetó una ley por la que se determinaba la «intangibilidad» delporcentaje de los trabajadores en el capital de la empresa. Ahora podrá serlicuado si no ponen los u$s 65 millones que les corresponden.

Otra duda es de dónde saldrá el dinero que deberá aportar el Estadoargentino, dado que en el proyecto de presupuesto nacional para el año próximo nohay partidas previstas para Aerolíneas Argentinas.

Otra decisión de la asamblea de ayer fue el nombramiento de un nuevodirector por la SEPI, el español Emilio Cabrera, que también seconvertirá en director ejecutivo de la aerolínea.

Fuentes de la empresa evaluaban que aún es demasiado temprano paradefinir cuál será su rol específico dentro de la empresa, dado que -según seafirmó en el edificio de la calle Bouchard-no reemplazará ni al presidente PatricioZavalía Lagos ni al gerente general Mario Sruber, quienescontinuarán en sus cargos. «Podría funcionar como una especie de veedorinterno de la SEPI en Aerolíneas», especuló una fuente del sector.

La intención de la capitalización, además de dotar a la empresa decapital de trabajo (la SEPI viene aportando entre u$s 20 y u$s 30 millonesmensuales), es reestructurar un pasivo cercano a los u$s 870 millones.De esa cifra, aproximadamente la mitad correspondería a deudas por leasing deaviones y la otra a deuda financiera con diversas entidades bancarias.

«Con la empresa saneada será más fácil renegociar con los bancos elcanje de deuda de corto por deuda de largo», se esperanzaba un ejecutivode la aerolínea. En cuanto al monto correspondiente al leasing de aeronaves, lafuente afirmó que, por tratarse de un alquiler con compromiso de compra, «laempresa se capitaliza con cada cuota que pagamos, porque se va adquiriendo elavión».

Finalmente, una pequeña parte de la deuda corresponde a pagos pendientescon empresas vinculadas con la operación de Aerolíneas, algunas de ellas (como Jetpacko Aerohandling) directamente vinculadas y otras (como BUE Caterer,subsidiaria de Swissair), proveedoras de la línea de bandera.

Aerolíneas, habiendo evitado la quiebra, apuesta ahora a incrementar suparticipación en el mercado aéreo local, agregando vuelos directos a Milán ya París, que se agregan al restablecimiento de la abandonada ruta a LosAngeles.

 

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