5 de abril 2001 - 00:00

Confirmado: Cardoso no viene y Cavallo atenuará medidas

Confirmaron que Cardoso no viaja, enojado por baja de Cavallo a los aranceles de bienes de capital (en computadoras y celulares se afecta a los brasileños). Cavallo no cede. Brasil juguetea con que Venezuela ingresaría al Mercosur para suplir a las ventas que la Argentina hoy realiza de petróleo, arroz y también autopartes. Uruguay, otro de un Mercosur que entró en tembladeral, amenaza con negociar acuerdo con EE.UU. por su cuenta.

Como informó ayer en exclusiva este diario, la tensión entre la Argentina y Brasil llegó a un nivel tal que el presidente Fernando Henrique Cardoso suspendió su visita a Buenos Aires, prevista para el 16 y 17 de abril. La Cancillería brasileña se excusó en que nunca había sido formalmente anunciada esa visita (por más que ya había viajado una comitiva de ceremonial para preparar su desarrollo) y que debió ser postergada «por serios problemas de agenda». Un gesto suave y dulce, a los que acostumbra el canciller brasileño Celso Lafer, que sin embargo impide ocultar una evidencia: ni él ni Cardoso hicieron nada por ajustar esos problemas de agenda y, por ejemplo, adelantar el viaje demostrando su interés en realizarlo.

En verdad, Cardoso se negó a ver a Fernando de la Rúa irritado por las últimas resoluciones del gobierno argentino. La principal de ellas: los distintos anticipos de Domingo Cavallo acerca de la inevitable marcha del país hacia un acuerdo bilateral de libre comercio con los Estados Unidos, aun a costa del Mercosur. El presidente de Brasil conoce como pocos extranjeros a Cavallo. Le tocó ser al mismo tiempo que el cordobés canciller de su país y ministro de Economía. Cardoso está convencido de que su ex colega y actual colaborador de De la Rúa pretende deliberadamente romper el Mercosur, escudándose en la emergencia que atraviesa la Argentina. Por eso, a pesar de un pedido de Cavallo, se negó expresamente a recibirlo cuando el titular del Palacio de Hacienda viajó a Brasilia con Adalberto Rodríguez Giavarini para explicar la decisión de abandonar la política arancelaria común.

Lafer, a pesar de su cordialidad, expresó ayer que «la lista de excepciones al arancel externo común elaborado por la Argentina es excesivamente amplia». Como si Cavallo hubiera ido más allá de lo acordado en aquella visita. El tema, sin embargo, será discutido hoy cuando el ministro de Economía se entreviste con Alcides Tapias, el titular de Desarrollo e Industria de Brasil que desde anoche se encuentra en Buenos Aires. Como si quisiera despejar el terreno de agresividades, o sencillamente negar las que existen, Cavallo advirtió ayer que «no hay diferencias con Brasil. Todo lo contrario. Brasil ha estado colaborando con Argentina de manera impresionante. Estamos recibiendo del Brasil todo el apoyo que uno puede imaginar». Sobre la inclusión de teléfonos celulares y productos de informática que fueron incluidos por Economía en el listado de bienes de capital de terceros países, cuya importación ahora contará con arancel cero en la Argentina, Cavallo dijo que «estamos dispuestos a hablar con nuestros amigos brasileños para resolver cualquier problema que esto pueda crearles».

Impacto

La suspensión de la visita de Cardoso -adoptada al parecer por el presidente en persona-impactó fuerte en el gobierno argentino. Advertido de la novedad el embajador ante Brasil, Juan José Uranga, la comunicó de inmediato a Susana Ruiz Cerruti, la secretaria de Política Exterior. Ella fue quien dialogó con Rodríguez Giavarini en Roma para imponerlo de la novedad. El tema fue motivo de análisis del canciller y Fernando de la Rúa durante la noche del martes y la mañana de ayer.

A su regreso a la Argentina, De la Rúa y Giavarini deberán definir si acompañan o limitan la estrategia de integración internacional de Cavallo, que es para casi todos los observadores bastante distinta a la que había adoptado el Palacio San Martín. Mientras en Economía parecen inclinados a buscar un tratado de asociación comercial bilateral con los Estados Unidos, siguiendo el camino de México y Chile (tal como informó el jefe de gabinete de Cavallo, Guillermo Mondino, en Nueva York), el Palacio San Martín ha sostenido hasta ahora la conveniencia de mantener una postura común con Brasil en torno a las negociaciones del ALCA y sólo romper esa asociación para el caso de que Itamaraty demostrara, muy claramente, su vocación por dificultar ese proceso iniciado en 1994 por los presidentes de todo el continente e impulsado especialmente ahora por George W. Bush.

Retomar este lineamiento de política exterior puede significarle a De la Rúa abrir el primer conflicto dentro de su gabinete, sobre todo si la Cancillería comienza a concitar -por primera vez desde diciembre del '99- la adhesión explícita de los partidos que forman la Alianza. No debería descartarse una expresión de estas fuerzas, sobre todo de la UCR que conduce Raúl Alfonsín, cerca de quien se sostiene que «la ruptura del Mercosur o su grave deterioro es parte de la receta que David Mulford le recomendó a Cavallo para ingresar en los Estados Unidos en busca de apoyo financiero».

La decisión de Cardoso de no visitar la Argentina a mediados de mes no es intrascendente respecto de este tablero. El presidente de Brasil decidió viajar a la cumbre de las Américas que se celebrará en Québec -y en la que el ALCA será materia central de la agenda-sin entrevistarse por anticipado con De la Rúa.

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