En forma inminente, el gobierno anunciará un canje de deuda voluntario por cerca de 20.000 millones de dólares, que será ofrecido a inversores locales y del exterior. La noticia que adelantó Ambito Financiero ayer impactó fuerte en el precio de los bonos con el FRB trepando a casi 82 dólares, tras una apertura en Londres a u$s 79,50.
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Sólo las declaraciones del secretario de Finanzas, Daniel Marx, desinflaron los mercados ayer con un retroceso final de 1% en los títulos públicos. «La operatoria puede demorar tres o cuatro semanas», afirmó el funcionario, lo que de nuevo no agradó a inversores extranjeros: con la situación actual de la Argentina, esas «3 o 4 semanas es larguísimo plazo», señalan, y «genera tanta incertidumbre como 15 años en un país desarrollado».
Más allá de las declaraciones oficiales, trascendieron detalles importantes para bancos y pequeños ahorristas de la operación. Son los siguientes: Primero esperarán que se cierre el acuerdo con el FMI -se descuenta que será este fin de semana-, un programa fiscal serio y convincente (podría anunciarse hoy), y el cronograma futuro de licitaciones de LETES y BONTES, papeles que se seguirán emitiendo aun después del canje. Incluso la intención hasta el momento en mantener la próxima licitación del 8 de mayo.
Pese a los dichos de Marx, hay una altísima probabilidad de que el anuncio del canje voluntario por 20.000 millones de dólares se concrete la semana próxima. Este fin de semana los funcionarios del área de Finanzas del Ministerio de Economía tienen previsto trabajar activamente en el mismo. Debe tenerse en cuenta que es voluntario, y el banco que quiere participa y el que no, se mantiene al margen. A los pequeños inversores seguramente les convendría en este escenario mantener posiciones y aguardar a cobrar al vencimiento. Es de esperar que los bonos de corto plazo subirán de precio por la cantidad de papeles que se sacará de circulación, a diferencia de los de largo plazo, 6 años o más, de los que habrá mayor oferta en plaza.
Habrá «zanahorias» para que los bancos participen del canje. Se habla de que el nuevo bono podría tener facilidades para ser computado como requisito de liquidez, algo que aún el flamante titular del BCRA, Roque Maccarone, no definió. También, dado que los bancos tienen depósitos «calzados» con LETES de corto plazo, los nuevos bonos a entregar en canje que serán a 6 años como mínimo, se les habilitará la facultad de ser descontados en el BCRA ante situaciones de iliquidez. A ello se sumaría la posibilidad de que si quieren canjear un bono que los bancos tienen contabilizado en la «cuenta inversión» (a valor nominal más los intereses devengados), el nuevo bono también lo podrán incluir, y sin reflejar pérdidas contables por desprenderse de los papeles viejos. La idea es limpiar los vencimientos de deuda entre hoy y 2005. Los quieren pasar a 6 años como mínimo para inversores locales y aún resta definir el plazo para los del exterior, pero sería mayor.
Es difícil para el equipo económico dar cierta garantía - incluso con la recaudación impositiva-a los nuevos bonos, por lo que será descartado. Los bancos locales, por ejemplo, tienen 4.000 millones de dólares de bonos-pagaré, de los cuales vencen la mitad este año y otro tanto el que viene. El 80% está en poder de bancos locales, los que ya se descuenta adherirían al canje. Lo mismo se prevé para los vencimientos en poder de las AFJP, a las cuales les interesa reinvertir a buena tasa y de largo plazo, lo que vence.
Dado que habrá un tramo internacional, en Economía apuntan a que allí el interés será menor -a los inversores no los afecta las «zanahorias» del BCRA-y habrá menores ofertas. Daniel Marx ayer señaló en la conferencia de prensa ofrecida junto a Julio Dreizzen, subsecretario de Financiamiento, que la Argentina recibió ofertas de «ocho o nueve» bancos para refinanciar su deuda de corto plazo, incluyendo uno de u$s 20.000 millones, que será el seleccionado finalmente.
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