Roberto Lavagna viajará a Córdoba mañana para hacer las paces con la Unión Industrial Argentina (UIA), cerrando una pelea que se inició hace un par de semanas en la sede de la entidad fabril. En realidad, esa disputa nunca se había abierto más que en la interpretación que se había hecho en el Palacio de Hacienda de unas declaraciones de Héctor Méndez, presidente de la UIA, que criticó una hipotética regulación de los precios.
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Tal como adelantó este diario, el ministro aceptó viajar a la capital cordobesa para cerrar el segundo Foro Federal de la UIA (el primero fue hace un par de meses en Mar del Plata). Sin embargo, habría hecho falta un encuentro con algunos dirigentes de la central industrial para que el jefe de la cartera económica aceptara hacer la travesía cordobesa.
En esa reunión, se habría convenido que ningún dirigente empresario realizará declaraciones rimbombantes y, en caso de hacerlo, sus dichos serán atribuidos a su propia rama de industria y no será como miembro de la directiva de la UIA. En otras palabras: si un dirigente de un sector dice algo en contra de la política económica y/o del gobierno, no podrá cobijarse bajo el paraguas de la UIA; deberá hacerlo en nombre de la industria a la que representa en el seno de la entidad fabril.
Con este «sencillo» y no del todo democrático mecanismo tanto en Economía como en la UIA esperan desactivar potenciales conflictos como los causados por los dichos de Méndez luego de un almuerzo en la sede de esa organización, Allí Lavagna había defendido la potestad del gobierno de tomar medidas para impedir una escalada inflacionaria; a Méndez le preguntaron si a él le gustaban los controles de precios, a lo que respondió ( naturalmente) que como empresario sólo podía estar en contra. Pero de inmediato agregó que reconocía la facultad del Estado para intervenir en esa área. A pesar de la aclaración, Lavagna se disgustó por sus declaraciones, le exigió una retractación y luego la divulgó acompañada de una carta propia (sin firma ni membrete) en la que se acusaba a la dirigencia de la UIA de tener «doble discurso». Fue entonces que tanto dirigentes de la UIA como funcionarios del equipo de Lavagna comenzaron a tratar de desactivar la incipiente pelea, gestión que culminó la semana pasada con el encuentro que se cuenta más arriba.
Al viaje a Córdoba se sumarán el secretario de Industria, Miguel Peirano, y el subsecretario Federico Poli (ex economista de la UIA). En los distintos paneles del encuentro que comienza hoy al mediodía en el Sheraton Córdoba se podrá escuchar, además, a varios gobernadores hablando sobre el desarrollo industrial de sus provincias: además del local José Manuel de la Sota, concurrirán el chaqueño Roy Nikisch, el santafesino Jorge Obeid, el entrerriano Jorge Busti y el sanjuanino José Luis Gioja. También estará el intendente de la capital cordobesa Luis Juez, que deberá compartir el podio con De la Sota (ambos hablarán para dejar inaugurado el foro), cuyas relaciones no pasan por el mejor de los momentos luego de haber «enterrado» sus tradicionales enfrentamientos en pos de garantizar un mejor resultado electoral para las huestes kirchneristas.
• Tema
El encuentro será presidido por Miguel Acevedo ( Aceitera General Deheza), y se hablará de las «cadenas de valor», un tema que el (hasta fin del año pasado) opositor dentro de la UIA Grupo Techint logró imponer como centro de la discusión fabril en el país.
Seguramente se escucharán voces a favor del mantenimiento de un tipo de cambio alto y también quejas por la falta de definiciones en un área que a los industriales les quita el sueño: la ley de accidentes de trabajo. Será ése un panel en el que no habrá voces disonantes: como expositores estarán Horacio Martínez y Daniel Funes de Rioja, ambos abogados y negociadores designados por la UIA para intentar modificar el proyecto de ley que elaboró el ministro el área, Carlos Tomada. Había alguna expectativa de que este funcionario se hiciera presente en la provincia, pero no será así.
Además, se invitó a Diana Frey y a Marco Palacio, titulares de dos industrias claramente no tradicionales: el cine y el turismo, respectivamente. Las conclusiones y el discurso de cierre estarán a cargo, obviamente, de Lavagna, quien seguramente -y fiel a su estilo- utilizará ese escenario para dar por cerrado con una leve reprimenda el conflicto con la UIA que ( juran sus dirigentes) nunca existió.
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