Confirmado: De Mendiguren dejó la UIA

Economía

Ignacio de Mendiguren ya no es más el presidente de la Unión Industrial Argentina. Tal como adelantara este diario el martes pasado, el ex ministro de la Producción solicitó ayer licencia en el ejercicio de su cargo por los próximos 90 días, luego de lo cual extendería ese período de descanso hasta abril del año próximo, cuando vence su mandato. Hasta entonces seguirá al frente de la UIA el polémico papelero Héctor Massuh, quien viene desempeñando el cargo desde que De Mendiguren se sumara al gobierno de Eduardo Duhalde.

Pero a pesar de que estaba «cantada», la salida de De Mendiguren no careció de aristas conflictivas. Ya el martes pasado el dirigente había intentado irrumpir en la sesión en la que se renovó parte de la Junta Directiva de la UIA, para luego desistir a instancias de algunos de sus colaboradores más cercanos.

También el lunes por la noche, en una reunión del MIN (la corriente interna que representa) planteó la necesidad de que ese movimiento le brindara su apoyo explícito para retomar sus funciones. Y si bien hubo quienes expresaron su respaldo al «Vasco», pudo más la certeza de que la UIA marchaba hacia una ruptura inevitable en caso de que persistiera en su intento.

Es que desde la otra corriente interna, el MIA, ya habían hecho saber que abandonarían la UIA si De Mendiguren reasumía la presidencia.
A favor de este argumento esgrimían el hecho de que hoy el MIA representa cerca de 80% del producto bruto industrial del país.

Entre quienes apoyaron la gestión de De Mendiguren tanto en la entidad industrial como en la función pública se contaron algunos representantes de cámaras provinciales, como el correntino
Adolfo Navajas Artaza ( Taragüí) y el constructor misionero Jorge «Cuqui» Coll. Como contrapartida, Massuh (también del MIN), el azucarero Roberto Arano y el gráfico Juan Carlos Sacco se opusieron a su retorno.

• Batalla

Desde las cercanías de De Mendiguren se asegura que el ex dueño de Coniglio estaría dispuesto a dar la batalla proregreso, y que esa campaña la iniciaría en las próximas semanas con una gira por el interior para buscar apoyo en las provincias. Habrá que ver si su proyecto personal toma vuelo.

Pero ayer en la reunión conjunta de Comité y Junta Directiva de la UIA, De Mendiguren hizo una encendida defensa de su gestión en Producción -que demandó cerca de 45 minutos-, y aseguró que
«la pesificación y la devaluación son lo mejor que podía haberle pasado al país». La afirmación motivó tímidos aplausos de una minoría de la concurrencia, y el azorado silencio del resto. El «Vasco» también dejó una voluminosa carpeta a consideración de sus pares, en la que se exponían los logros de su ministerio, entre los cuales enumeró «la recuperación de sectores como el frigorífico, la pesca, la exportación de conejos a Alemania y muchos otros». De Mendiguren anunció su pedido de licencia -que no se votó: no hacía falta- hacia la mitad de su discurso, por lo que se retiró del recinto luego de terminado el mismo.

Después de él hablaron Navajas Artaza y Coll, que sorprendieron aún más: el empresario correntino aseguró que
«acá hay que definirse: dado que hay una controversia tan grande, hace falta decidir si arreglamos con el Fondo o rompemos con ellos». Por su parte Coll sostuvo que «es insólito que el presidente del Banco Central sea un hombre que, todos lo sabemos, trabaja para el FMI».

Como contrapartida, Cristiano Rattazzi -presidente de Fiat Auto y a partir del 1 de julio también de Fiat Argentina- impresionó a sus colegas con su habitual franqueza. Rattazzi -que acaba de sumarse a la UIA como representante de ADEFA- expresó su indignación por la propuesta de volver al régimen de reparto en jubilaciones, y dijo que «desde el 20 de diciembre vivimos inmersos en un modelo de exclusión. Yo lo dije seis meses antes de que sucediera: el default era lo peor que podíamos hacer.» El empresario también atacó la «pesificación asimétrica», y sostuvo que era «casi inmoral decirle a los ahorristas que no tenía importancia en qué moneda tenían sus depósitos, sino en qué moneda gastaban. Esto y decirles 'vamos a estafarlos' es lo mismo. Esto es una locura, pero más locura aún es que lo proponga la propia UIA». En cambio, cerró su discurso, «la tarea de la UIA es salir a pregonar los principios para que la industria renazca en la Argentina».

• El futuro

¿Qué pasará hasta abril del año próximo? Casi con seguridad Massuh (que ayer reclamó un pronto acuerdo con el FMI) completará el mandato de De Mendiguren. A partir de esa fecha, y por el sistema de unidad y alternancia en la conducción de la UIA, le tocará el turno de conducirla al MIA. Esta corriente hoy está representada -entre otros- por los empresarios Alberto Alvarez Gaiani (alimentación), Pedro Rojas (gaseosas), Héctor Méndez (plásticos), Osvaldo Rial (provincia de Buenos Aires), Jorge Basso Dastugue (tabaco), Oscar Vignart (petroquímicos) y Jorge Fernández Prieto (constructores), además de Ratazzi. Entre estos hombres surgirá el nuevo presidente de la entidad, y no fueron pocos quienes -después de su discurso de ayer- vieron al hombre de Fiat como una alternativa atractiva para el período que viene.

¿Qué pasará con De Mendiguren?
«El MIA no lo quiere ni como vocal; si insiste en volver, no tenga dudas: nos retiraremos de la UIA», coincidieron varios miembros de ese movimiento. La historia del «Vasco» en la política empresaria, entonces, parecería haber concluido. Pero haciendo honor a su ascendencia, testarudamente De Mendiguren se negaría -al menos hasta ahora- a aceptar el final de la película.

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