Aunque «La Tribune» no lo dice, en Buenos Aires se infiere que Eurnekian está en realidad en mejor posición que el fondo Fintech porque debe tener el compromiso verbal del gobierno de Esta empresa, en la cual el empresario es el accionista mayoritario, aunque la conducción la ejerce
Según trascendidos de medios oficiales, Eurnekian tiene una especie de mandato: lo primero a conseguir es que Suez desista del juicio. Recién en segundo lugar se discute si Suez pide un precio por sus acciones o si se conforma con que los nuevos accionistas se hagan cargo del pasivo financiero aunque lo reestructuren con una quita y mayores plazos de pago.
La semana pasada, Aguas Argentinas retiró la demanda que tramita ante el CIADI, tribunal arbitral del Banco Mundial, para facilitar, según dijo, un posible acuerdo con un interesado. Pero Suez, su subsidiaria Aguas de Barcelona y los accionistas extranjeros minoritarios (Vivendi y Anglian Water) mantienen el juicio.
Un dato llamativo es el interés de Suez por informar la negociación con Eurnekian, mientras en el entorno del empresario local ocurre lo contrario. Se presume que los franceses quieren prevenirse de que se los acuse de inflexibles para encontrar una salida, y que el empresario argentino sigue evaluando un negocio que sus asesores consideran poco rentable y con alta exposición pública.
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