Congelan dos juicios por pesificación en el exterior
La Argentina obtuvo ayer un pasable triunfo en el tribunal internacional del Banco Mundial, donde 30 grupos económicos demandaron al Estado por incumplimientos de contratos durante la debacle de 2002. El procurador del Tesoro, Horacio Rosatti, que ejerce la defensa del país, consiguió que los árbitros congelaran por 8 meses el litigio planteado por la empresa Enron (quebrada y protagonista de un escándalo internacional) en su calidad de accionista de una transportadora de gas. Algo similar sucedió con la demanda de Aguas Argentinas, aunque en el marco de un acuerdo con la empresa. Podrían ser señales positivas para que estos pleitos se resuelvan con negociaciones locales. Todos juntos suman una demanda equivalente a un Presupuesto anual completo del Estado: u$s 17.000 millones.
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El caso Enron tiene una peculiaridad respecto de los demás en los que está involucradoel Estado argentino: se tratade una demandante quebrada, que además fue el centro de todas las miradas por un escándalo de corrupción de escala global. La pericia de Rosatti y sus colaboradores estuvo en demostrar cómo las pretensiones argentinas de esa compañía estaban sutilmente ligadas con las prácticas que se le reprocharon en los Estados Unidos.
Más allá de las especificidades de cada caso, no habría que descartar de plano que exista una tendencia a facilitar que los pleitos se resuelvan por la vía de las instituciones locales. Es que la crisis argentina produjo un fenómeno desconocido hasta ahora, que es una avalancha de arbitrajes en el CIADI, donde rige un sistema peculiar de resolución de conflictos, en el que los fallos no acumulan jurisprudencia ni el criterio de un tribunal obliga a los otros aún cuando se trate del mismo tema de discusión.



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