6 de septiembre 2002 - 00:00

Consuelo: ahora empresas no tienen costo financiero

Consuelo: ahora empresas no tienen costo financiero
Para el economista Bernardo Kosacoff, a pesar de que lo que está viviendo la Argentina es una «bomba de tiempo», la buena noticia es que las empresas han encontrado mecanismos para protegerse de la crisis, y el comprar y vender en efectivo les permitió reducir uno de sus principales costos, que es el financiero.

«El tejido industrial está sano, y cuando ocurra un cambio institucional, tenemos un caldo de cultivo para volver a crecer», explicó.

Kosacoff es uno de los especialistas que más conocen de la industria argentina. Desde sus oficinas de la CEPAL, está llevando a cabo un intenso relevamiento entre 2.500 empresas para conocer el estado y potencial del sector industrial del país. Curiosamente, ese estudio lo ha encargado el actual gobierno para dejar una radiografía de la industria al próximo gobierno. Este es el diálogo con Ambito Financiero:

Periodista: ¿Cómo sobreviven las empresas en esta incertidumbre y sin crédito?


Bernardo Kosacoff:
Muchas empresas encontraron mecanismos para protegerse. Eso está sucediendo en todos los sectores, incluido el de servicios. Las empresas ahora compran y venden al contado y lograron reducir sus costos financieros. Antes, con el 1 a 1, se endeudaban a 25% en dólares, una tasa que no es compatible con ningún desarrollo productivo, y hacían eso porque como sus costos eran muy altos, estaban obligadas a vender mucho. La buena noticia es que no han cerrado tantas empresas. Pero sólo sobreviven. Eso sí, cuando volvamos a ser un país normal, hay un caldo de cultivo muy importante para crecer. Yo creo que si en algún momento se da un cambio institucional, podemos ser optimistas y volver a crecer.

P.: ¿Esa adaptación de las empresas indicaría que entonces sí pueden producir sin crédito?


B.K.:
Las empresas hoy aguantan, sobreviven. Pero si quieren crecer, necesitan del sistema financiero. Pero un sistema financiero diferente del que existía en la época de la convertibilidad, que si bien era muy sólido, muy consistente y atractivo, estaba armado para prestarles al gobierno, a un grupo de grandes empresas. Ya no importa si la banca tiene que ser pública o privada, sino que promueva el comercio. Porque esto de prestar a tasas de 30% con todo tipo de garantías no es viable.

• Adaptación

P.: ¿Por qué cree que a pesar del dólar alto, las exportaciones no reaccionan?

B.K.:
La transición de un sistema a otro requiere adaptarse. Las empresas ahora pueden competir en precios, pero deben acomodar la calidad de sus productos para exportarlos, deben hacer inversiones, ganar mercados, y eso lleva tiempo y requiere crédito. Y para los exportadores de valor agregado, las exigencias son mayores. Hay evidencia de gente que hemos entrevistado que empieza a ver que es viable exportar. Lo que pasó con la feria de calzados que se hizo en Costa Salguero es un ejemplo. Los productores locales se cansaron de recibir pedidos, pero vieron que no tenían producción suficiente y que no podían satisfacer en forma inmediata esos requerimientos. Lo mismo está pasando en otros rubros. Hace falta recrear condiciones para volver a ser un país normal. La Argentina puede ser un país exportador, pero es muy difícil cuando no se respetan los contratos, no hay justicia y hay riesgo de hiperinflación.

P.: Y mientras no haya garantía de estabilidad, ¿habrá dinero para las inversiones productivas?


B.K.:
La gente percibe el negocio, y la teoría económica en eso es muy clara: cuanta más incertidumbre hay, la gente tiene mayor preferencia por la liquidez inmediata y prefiere ir a inversiones de corto plazo. Hoy el país es competitivo vía precios, pero nadie piensa que éstos van a ser los precios de largo plazo. Los empresarios creen que el tipo de cambio real va a ser más alto que el de la convertibilidad, pero no tan alto como ahora, porque no le sirve a nadie; piensan que los costos van a quedar más bajos, pero no tanto como están ahora. La ecuación de la empresa hay que armarla hoy con un tipo de cambio real más bajo, con una economía más abierta donde las importaciones van a volver a crecer y con salarios más altos, porque tampoco queremos un país competitivo porque sus salarios son mínimos. Se cometieron muchos errores en la década pasada, pero el país tenía más potencial del que tiene hoy con un producto per cápita de apenas 2.500 dólares.

P.: ¿Era inevitable salir de la convertibilidad o fue ineficiencia del gobierno?


B.K.:
Lo que se hizo fue una tragedia. De la convertibilidad había que salir en algún momento. Porque era buena para estabilizar precios, pero nos ataba las manos ante shock externos, pero no de esta forma. Ahora hay muchas cosas que hacer para recuperarnos. Hay que replantear políticas públicas para el sector productivo que no se basen en beneficios rentísticos, sino que permitan la innovación tecnológica y la difusión de nuevas calidades.

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