16 de septiembre 2002 - 00:00

Corea del Norte ahora se inclina al capitalismo

Pyongyang - Charlie Thir-wall, que ha visitado Corea del Norte 17 veces en cuatro años, está viendo algo nuevo en las tiendas de Pyongyang en los últimos tiempos: compradores.

«Fui a una tienda departamental hace dos semanas y había gente comprando cosas», dijo Thirwall, empresario australiano que está estableciendo una empresa conjunta entre el gobierno de Corea del Norte y un fabricante suizo de medicamentos. «Anteriormente nunca se veía eso. Repentinamente sus salarios significan algo.»

Corea del Norte, que prohíbe casi todo contacto con el mundo exterior, se está inclinando por el capitalismo.
El gobierno subió los salarios hasta 20 veces en julio, y permite a las empresas vender artículos con ganancia por primera vez. Incluso podría permitir que firmas extranjeras aumenten sus participaciones en empresas conjuntas locales a más de 50%, informó este mes la página de Internet de Corea del Sur, MoneyToday.

El cambio es el mayor alejamiento de Corea del Norte de las políticas económicas aislacionistas que ha seguido durante cincuenta años. Para inversores extranjeros como DHL Worldwide Express Inc., Samsung Group y Sulzer AG, los cambios podrían ayudar a inaugurar un mercado que sólo puede subir.

Sulzer, fabricante suizo de maquinaria, está presentando una oferta para abastecer equipos para generadores nucleares de electricidad.

Estados Unidos, Corea del Sur y otros países están financiando el proyecto a cambio del compromiso de Corea del Norte de que dejará de fabricar armas nucleares.

•Dirección correcta

«Siempre hemos estado interesados en el mercado de Corea del Norte, y los cambios indican que el país va en la dirección correcta», dijo Rick Hannegan, que administra el negocio de Corea del Sur de Sulzer. «Estamos viendo dónde va todo esto».

El dictador de Corea del Norte,
Kim Jong II, está extendiéndose más allá de las fronteras del país. Planea recibir al primer ministro japonés Junichiro Koizumi en Pyongyang el 17 de setiembre, su primera reunión con un jefe de gobierno japonés.

No obstante, podrían pasar años antes de que los cambios en Corea del Norte, que el presidente George W. Bush considera parte del «eje del mal», se traduzcan en ganancias para los inversionistas extranjeros como Samsung Group de Corea del Sur.
Las industrias de Corea del Norte están «casi fuera de reparación», tras años de baja inversión y escasez de insumos, según el estudio World Factbook de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

«Todas las máquinas en nuestra planta de Corea del Norte excepto la banda transportadora tienen que operarse a mano», dijo Kim Young Beom, que encabeza una filial de Samsung que ensambla 20.000 televisores anuales en una planta de un piso en Pyongyang. «Nunca he visto instalaciones así en mis 20 años en la compañía».

Kim, que visita la planta dos veces al año, dijo que la empresa fundada hace dos años está perdiendo dinero porque las elevadas tarifas de envío eliminan los ahorros que se logran con la mano de obra barata, además de que no hay caminos que conecten a Corea del Sur, ubicada unos 200 kilómetros al sur, donde vende todos los productos. Tienen que importar partes del sur, lo que suma costos a los $ 7,50 que le paga al gobierno de Corea del Norte por cada televisor que sus 80 trabajadores ensamblan.

•Desde cero

Thirwall, que visitó Pyongyang por primera vez en 1998, dice que los inversionistas extranjeros tendrán que construir sus negocios partiendo desde cero. La empresa conjunta en la que él está trabajando construirá la primera planta de medicamentos del país e importará y distribuirá medicinas que actualmente sólo están disponibles en el mercado negro.

La nueva política económica, confirmada en un informe del banco central de Corea del Sur y por diplomáticos de Corea del Norte en Pekín, también puso fin al racionamiento de los productos para los consumidores, y permitió a las compañías recompensar a los trabajadores con bonificaciones.

No hay dudas de que Corea del Norte necesita cambiar.
El país todavía está sufriendo por las inundaciones, hambruna y sequía que generaron una recesión de nueve años de 1990 a 1998. Hasta 2 millones de personas han muerto de hambre desde 1995, y 57% de la población está mal nutrida, calcula el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas. Corea del Norte produjo solamente alrededor de tres cuartos del grano que necesitó para alimentarse en 2001, lo que hace que el país dependa de la ayuda internacional.

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