Crisis Financiera en Argentina: Standard & Poor's explica la aplicación de su metodología para analizar sobre incumplimientos y otras situaciones de stress
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Las calificaciones corporativas de Standard & Poor's evalúan la capacidad de un emisor para hacer frente a todas sus obligaciones en tiempo y forma de acuerdo al compromiso original. Si bien Standard & Poor's reconoce que la distinción entre renovaciones usuales y extensiones forzadas se desdibuja en el contexto actual, en aquellas situaciones donde en opinión de Standard & Poor's, los acreedores no tengan ninguna alternativa válida a la propuesta del emisor, será considerada asimilable a un default aunque los inversores, técnicamente, hayan aceptado la oferta voluntariamente y no se haya configurado un evento de incumplimiento desde el punto de vista legal. En consecuencia, en esos casos, Standard & Poor's asignará la calificación “”a la emisión afectada y la calificación “D”(default selectivo) al emisor si la compañía continúa honrando otras obligaciones financieras o “”si existen evidencias de una cesación de pagos más generalizada.
§ Ofertas de canje bajo stress (ejemplos: Telefonica de Argentina S.A.; Industrias Metalurgicas Pescarmona S.A.);
§ Anuncios públicos de obligaciones bancarias vencidas ya sea en Estados Contables, comunicados de prensa, etc. (ejemplos: Compania de Radiocomunicaciones Moviles S.A.; Empresa Distribuidora Sur S.A. (EDESUR).); y
§ Postergaciones de vencimientos, inclusive aquellas acordadas formalmente con los acreedores ( ejemplos: Empresa Distribuidora Y Comercializadora Norte S.A. (EDENOR), Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. (AGEA).
En la mayoría de estos casos, existe la posibilidad de que la compañía no pueda o no quiera cumplir con sus vencimientos de deuda si no se procede con la reestructuración implícita en la oferta de canje o extensión. Por lo tanto, se considera que dichas transacciones son “oercitivas”en virtud de la percepción del inversor de que el rechazo de la oferta podría conllevar a alternativas aún peores. En la medida en que la compañía no tenga otras alternativas prácticas de hacer frente al vencimiento, el inversor podría enfrentar un perjuicio mayor si persiste en reclamar el cumplimiento de los términos originales. Esto se aplica tanto a transacciones que ofrecen activos con un valor substancialmente menor al valor nominal o que extienden los plazos sin ofrecer suficiente compensación. Concluidas estas transacciones, las calificaciones del emisor se revisan y se mejoran a un nivel compatible con las perspectivas de capacidad de pago del emisor. Estas perspectivas podrían ser inclusive mejores que antes de la transacción cuando la carga de deuda era mayor o la estructura de vencimientos menos manejable.
De los casos particulares mencionados anteriormente, las acciones de calificación relacionadas con Telefónica de Argentina; Industrias Metalurgicas Pescarmona; Compañía de Radiocomunicaciones Móviles; y AGEA fueron explicadas en comunicados de prensa ya publicados. En el caso de Edesur, la baja de su calificación corporativa en moneda local a “D”refleja el anuncio en los estados contables de la compañía de la existencia de préstamos vencidos, hoy ya refinanciados casi en su totalidad, así como la demora en cerrar formalmente la renegociación de un préstamo de US$ 7,8 millones con Banco Río. Si bien la calificación corporativa de Edesur permanecerá en SD hasta que dicha transacción se cierre, la compañía ha refinanciado exitosamente otros vencimientos y se encuentra al día con todos sus vencimientos de capital. La calificación corporativa en moneda local de Edenor también fue colocada en “D”a partir de la postergación de una cuota de $37,5 millones (que vencía originalmente el 15 de Junio) correspondiente a una emisión de obligaciones negociables a tasa variable por US$ 250 millones (cuya calificación fue colocada en “”. A la fecha de vencimiento, el 100% de los acreedores había acordado diferir este pago y dispensar el cumplimiento de ciertos indicadores financieros incluidos en los documentos de emisión hasta el 15 de Septiembre. La calificación corporativa de Edenor fue revisada posteriormente a CC, el nivel anterior a la transacción.
Hoy en día, las compañías argentinas enfrentan los desafíos de la continua devaluación del peso (que pasó de $1:US$1 en Diciembre a casi $4:US$1 en Junio 2002), la iliquidez del sistema financiero y el agudo deterioro de la actividad económica. Dado que casi la totalidad de la deuda de la mayoría de las compañías se encuentra denominada en dólares, esta situación ha creado un severo descalce entre un flujo de fondos generado en pesos y una deuda en dólares que se vuelve cada vez más onerosa.
En el caso particular de las compañías de servicios públicos, la pesificación y congelamiento de las tarifas y la imposición de una renegociación de todos los contratos de concesión, exacerba la presión causada por los factores anteriores. El Gobierno estableció un período original de 120 días (a partir de Febrero de 2002) para este proceso pero hasta ahora, no se han registrado progresos significativos. Asimismo, el Decreto 1090, publicado el 25 de Junio, establece que los reclamos contra el gobierno deben incluirse en este proceso de renegociación, excluyendo del mismo a aquellas entidades que elijan otros medios de canalizarlos y que las compañías de servicios públicos deben mantener la calidad de los servicios prestados y tener en cuenta la seguridad y salubridad de los usuarios. Dado que un alto porcentaje de los gastos de mantenimiento de estas compañías se denomina en dólares, si la devaluación del peso se acentúa, se requerirá cada vez una porción mayor de los ingresos, en pesos, para cumplir con los requerimientos de calidad, lo que incrementará sus necesidades de capital de trabajo.
En la opinión de Standard & Poor's, la evolución de la capacidad de las compañías argentinas de generar fondos y repagar su deuda dependerá de la evolución del tipo de cambio, y en el caso de las compañías de servicios públicos, también del resultado de la renegociación de los contratos de concesión. A este respecto, las calificaciones de Standard & Poor's ya incorporan la expectativa de que la frecuencia de las transacciones descriptas se incremente a medida que continúe deteriorándose el ambiente de crédito y operativo en Argentina. De las 37 compañías argentinas calificadas por Standard & Poor's en su escala global, la calificación en moneda local de 25 de ellas se ubica en las categorías “”o “D”



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