27 de octubre 2008 - 00:00

Crisis de la Argentina ya no es por contagio

La crisis mundial potencia la crisis argentina. Y no es una ironía: si hoy el mundo se calmara, los argentinos seguirían comprando dólares por la inseguridad jurídica que se instaló a partir del anuncio de estatización de los aportes jubilatorios.

El país tiene su propia decadencia que hace que los bonos en dólares tengan rendimientos de hasta 69% y los títulos en pesos, de más de 70%. Son retornos de títulos defaulteados. El mercado está diciendo con estas cotizaciones que es difícil que sean pagados.

La contradicción es ¿por qué no apuestan a esos bonos, si el gobierno podría pagar la deuda con los fondos que se apropie al estatizar la jubilación privada? La respuesta es que ni con los fondos de las AFJP podrán hacer frente a los vencimientos, porque al país no le quedan más fuentes de crédito y el sistema financiero va a quedar absolutamente debilitado después de la expropiación. Cuando se acaben los fondos de las AFJP, las arcas quedarán agotadas. Los fondos de la ANSeS, dirigida por Amado Boudou, ya fueron tomados.

Habría que preocuparse por lo que creció la demanda de dólares sin distinción de ahorristas. En el mercado están los más grandes y también los más chicos.

Lo que se opera en el MEC, el mercado de los cambistas que abastece a una parte del mercado minorista, es representativo. Antes de la crisis del campo movía diariamente poco más de u$s 100 millones. Cuando se desató el conflicto por las retenciones, el movimiento subió a más de u$s 200 millones. Actualmente operan más de u$s 300 millones. El crecimiento de estas negociaciones se ve en las casas de cambio cada vez más colmadas de público y en el mayor trabajo de los «arbolitos» en el mercado marginal, donde captan clientes que operan en negro. El viernes pedían $ 3,45 por dólar «blue», forma elegante de llamar al «negro».

Los grandes inversores, en cambio, son más sofisticados. Ellos triangulan con bonos argentinos en dólares depositados en el exterior. Pagan con pesos en Buenos Aires y se hacen de los bonos en el extranjero, los que venden y depositan en sus cuentas en dólares. Esta triangulación se conoce como « contado con liquidación». El dólar que resulta de hacer este pase, el viernes subió a $ 3,70. El miércoles de la semana pasada valía $ 3,28. El esfuerzo de contener al dólar le está costando reservas al Banco Central. El viernes perdió u$s 210 millones y bajaron a u$s 46.483 millones. Si bien se puede alegar que cayó el euro (una parte de las reservas están en esa moneda), la caída se compensa con la suba del oro. Las reservas están retrocediendo porque cada vez hay que vender más divisas para que el dólar no se dispare. Y esto no es «efecto jazz», sino «efecto AFJP».

La crisis mundial, primero, y el anuncio sobre las AFJP, después, les quitaron a los inversores todos los motivos para tener algo argentino en su cartera. Por eso no fue sorpresa que los Discount en pesos, los principales títulos del canje, el viernes caigan 11% y acumulen una caída de 52% en el mes.

Los BONAR, papeles que obligaron a comprar a las AFJP, están hasta 60% abajo. El otro cliente de estos bonos fue Hugo Chávez, pero a diferencia de las AFJP, él los vendió al día siguiente de su compra.

Los cupones PBI, que están atados al crecimiento de la economía, cayeron 11,11% y en el mes pierden 24%.

La lista de bajas es interminable. Pero hay un dato para ver la decadencia de los bonos argentinos. Cuando se hizo el canje de la deuda, el Discount en pesos cotizó a $ 104, porque incluía el cupón PBI. Hoy, tres años y medio después, si se le suma el cupón, el bono vale $ 53,75. El argentino que creyó en el canje de la deuda y aceptó un descuento de 70% de lo que le debían, en tres años perdió otro 50% de su patrimonio.

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