10 de mayo 2002 - 00:00

"Cuando se fracasa lo más fácil es culpar al Fondo"

«No le tengan miedo al mundo, que no dejará sola a la Argentina», fue la amistosa frase que el ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) Michel Camdessus dejó ayer a la tarde a un auditorio formado por más de 400 personas durante un seminario organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) en la Universidad Católica Argentina (UCA). El francés, que durante muchos años (fundamentalmente durante el gobierno de Carlos Menem), fue el encargado de presionar dentro del organismo a favor de la firma de acuerdos con la Argentina aunque el país no haya cumplido con las metas de pactos anteriores, contestó así sin mencionar explícitamente a Raúl Alfonsín que un día antes había asegurado que el FMI «quiere quedarse con el país».

Camdessus se tomó unos 15 minutos al final de su discurso, que originalmente debía concentrarse únicamente en la ética en los negocios, «para hablarle directamente a la Argentina, con la que tengo una vieja alianza por haber estado a su lado durante más de 20 años». Según el ex hombre fuerte del FMI, «yo personalmente sufro con ustedes, pasé por momentos de pena y rabia con ustedes».

• Esperanza

Invocó luego «al Espíritu Santo para que ustedes conserven su esperanza» y volvió a asegurar que «el mundo no la va a dejar sola a la Argentina frente a sus dificultades»; pero reclamó que antes el país «esté dispuesto a tomar en cuenta las sugerencias que vienen de todo el mundo, sin que esto se superponga sobre su capacidad de decisión».

Camdessus pasó luego a defender al organismo que lo tuvo como titular durante más de una década. Según su visión «el FMI no impone políticas» sino que «sólo da sugerencias que no son obligatorias». Afirmó también que tampoco es verdad que las políticas del organismo «aumenten la concentración de la riqueza». En este punto se explayó diciendo en uno de los momentos donde más seriedad tuvo su expresión. «A veces este tipo de problemas de distribución de la riqueza los países las sufren no por las políticas de ajuste sino porque los gastos sociales no son controlados y no se reestructura la ayuda social». Dio un paso más en las críticas, sin nombrar a ningún país en especial, y dijo que «cuando las políticas fracasan lo más fácil es culpar al FMI» lo que es «pura demagogia».

• Imprescindibles

Hubo al final otro mensaje para la Argentina con el mismo sentido que el principal. «Conserven la esperanza y no desconfíen tanto. Escuchen las voces de otros sin pensar que todo lo que viene de afuera puede ser malo y un atentado a la soberanía. Muchas cosas que se dicen afuera, respeto de las leyes y la seguridad jurídica, son imprescindibles. Todos saben, hasta los argentinos, lo saben», fueron las palabras de despedida de ayer de Camdessus.

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