3 de septiembre 2002 - 00:00

Cuarto dueño para una aerolínea "democrática"

El grupo Aeroandina será el cuarto propietario de AIRG, nacida como Líneas Aéreas Privadas Argentinas en 1977. Ese año sus fundadores, el comodoro J. Braceras Hurtado y el conde Claudio Zichy Thyssen fueron autorizados por el régimen militar de entonces a realizar vuelos comerciales dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires. Nacía así sin mayores pretensiones aparentes-una empresa que llegó a pelearle cabeza a cabeza a Aerolíneas Argentinas la supremacía en el mercado de cabotaje. Este «despegue» se produciría a partir de que Andrés Deutsch comprara la compañía en 1984.

El empresario venía de una actividad totalmente ajena al negocio aerocomercial: su familia (junto con la Steuer-De Narváez) era propietaria de la cadena de tiendas Tía. Pero «Andy» Deutsch era un entusiasta de los «fierros» aéreos, y vio la posibilidad de pelearle los cielos a AA/Austral seriamente a partir de la desregulación que se produjo en 1992. Un año después, comenzó a reemplazar los pequeños turbohélices Saab con que volaba a destinos como General Pico, Tandil o Colonia por jets Boeing 737-200, con los que comenzó a llegar a las principales plazas del país y a realizar vuelos charter al Caribe y a Brasil.

Sin embargo el accidente en Aeroparque, del que --paradóji-camente-se cumplió por estos días el tercer aniversario, complicó las operaciones de LAPA, que comenzaba a tener superávit operativo. No fue la única dificultad: la apertura de la ruta a Atlanta -que requirió el alquiler de un avión de cabina ancha (el B-767) con el que la sirvió- probó ser deficitaria desde el primer día, y la empresa entró en graves complicaciones financieras que culminaron este año con la apertura de su concurso preventivo.

• Doble intención

Así fue que en setiembre del año pasado Eduardo Eurnekian se quedó con LAPA y le cambió el nombre a ARG, con la doble intención de despegar la nueva administración de una marca afectada por el accidente, y de emparentarla más con el país. Cabe recordar que por esos días sonaba fuerte la posibilidad de que también se quedara con Aerolíneas Argentinas, que finalmente fue adquirida por la española Marsans. Un conflicto con AA obligó a agregarle una «I» al nombre, transformándolo en AIRG (Aerolíneas sigue el pleito, aduciendo que el nombre sigue pareciéndose demasiado a su propia marca).

Ahora se abre una nueva etapa para esta empresa que tuvo la (no menor) virtud de abaratar el precio de los pasajes aéreos, «democratizando» los vuelos. Deutsch siempre dijo que su modelo era Southwestern, la aerolínea estadounidense conocida por vender sus pasajes más baratos que nadie, pero en aviones sin mucho confort, ni servicio de catering. La diferencia (tampoco menor) es que esa aerolínea servía al mayor mercado aéreo del planeta, y en una economía en expansión. A Deutsch el período de crecimiento de su empresa lo encontró en medio de la mayor recesión de la historia argentina.

Dejá tu comentario

Te puede interesar