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«El proyecto es tratar de manufacturar en el país la mayor cantidad de cueros posibles, que actualmente ocupa 15% de la faena, para generar puestos de trabajo», manifestó Zylbersztein, en un encuentro con periodistas realizado en CEMCA, la exposición para fabricantes de la moda y las manufacturas del cuero que se realiza en la Ciudad de Buenos Aires.
Para el directivo, «el costo fiscal de aumentar las retenciones al cuero crudo y los reembolsos de las manufacturas para el gobierno es cero porque va a crecer el cuero manufacturado». «De lograr esto, en tres años estaríamos en condiciones de duplicar toda la cadena de valor del cuero», estimó Zylbersztein.
El 1 de noviembre pasado, el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, decidió aumentar las retenciones a las exportaciones de carne y bajar la de las exportaciones de cuero crudo, en su desesperada lucha para aumentar la oferta de ganado en el mercado interno y, de esta manera, bajar el precio de la carne.
El proyecto, que aún sostiene el gobierno pese al cambio en el ministerio, es que al aumentar unas retenciones y bajar otras, los exportadores van a volcar más ganado al mercado interno y, gracias al aumento de la oferta, bajarán los precios en las carnicerías. Sin embargo, según explicó el titular de CIMA, «el cuero es sólo 7% del peso del animal, por lo que aun si se lo regalara, sólo se lograría bajar 20 centavos por kilo de carne».
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