El tema de «la responsabilidad del editor» se suele tratar en forma muy ligera en algunos diálogos, sobre todo televisivos. Además se lo refiere siempre a algún artículo político no publicado por algún medio pero «la responsabilidad del editor» abarca mucho más y en cuestiones más complejas. Un caso extremo fue aquella madrugada del 2 de abril de 1982 cuando muchos editores sacaron sus diarios a la calle en silencio pero sabían -y no incluyeron- que en esos momentos naves argentinas iban camino a invadir las islas Malvinas. Una primicia en diarios podía haber sido transmitida a Inglaterra y hubiera tenido aquella operación un baño de sangre por malvinenses alertados que no sucedió.
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Sin tales graves extremos la responsabilidad de editar se vive diariamente en distinto grado. Un análisis de prensa -por lo menos en diarios- tiene su valor porque detrás está un periodista que opina con su cultura, su experiencia y la habilidad que tenga para expresarse. Pero también -y fundamentalmente- porque ha consultado fuentes que pueden ser desinteresadas o no. Las «operaciones de prensa» existen y una parte importante del quehacer del periodista durante su jornada es depurar de impurezas, como con un colador, el material que obtuvo. Lo que en definitiva sirve es lo que quedó en el enrejillado metálico tras el descarte por zamarreo. Pero aun así no es fácil de clasificar.
En estos días está la duda financiera de si está efectivamente descendiendo el interés en los bonos argentinos indexados por inflación (CER) o se quiere desalentarlos para recomprarlos más barato abajo y ganar con un eventual repunte. Los argumentos para justificar que hayan bajado en agosto 7 y medio por ciento no son sólidos. Por ejemplo, se sostiene que el índice de precios de agosto podría ser como máximo 0,6% contra 1,5% en enero y marzo y 1% en julio pero igual eso significaría 8% o 9% de inflación anual más 5,20 puntos de renta anual que ofrece por caso el BODEN 2014 con un total de más de 13% anual que seguiría siendo un rendimiento único en el mundo. El Discount da 6,80% sobre inflación. Si es mayor la renta, en el futuro se acrecienta.
Nadie puede tener bien definido qué pasará en la economía después de los comicios del 23 de octubre, pero al efecto de rendimientos financieros atados al alza de precios internos, lo más probable es que se estabilicen -si el gobierno detiene el actual exceso en el gasto público- o suban si hay ajustes tarifarios o supresión de subsidios que hoy tienen taponados los valores de muchos productos y servicios. Aún si el duhaldismo bonaerense afectara mucho al gobierno (se estima complicado que Chiche Duhalde esté arriba de 25% contra Cristina Kirchner, aun llegando ésta a 35%) lo más probable es que exija más populismo, «cajas» retorno de cuerpo de «manzaneras», subsidios, aumentos. En definitiva más inflación. Por eso no se ve base a opinar contra títulos indexados por CER. Por supuesto que hay posibilidades remotas por caso que el gobierno mida distinto el CER, si la inflación se escapa.
Es cierto también que hay menos venta de dólares por época especial de liquidación de exportaciones como todos los años y cierta tendencia a resguardarse en moneda fuerte en vísperas de un incierto resultado electoral. Además, por Brasil ingresa menos capital golondrina. Pero no puede decirse que el peso esté en riesgo devaluatorio fundado frente al dólar aunque el gobierno aprovechará el momento para subir más el tipo de cambio. Se aspira a subirlo de $ 2,92 (hoy) a $ 3 -que sería el ideal- igual no afecta demasiado a la renta de los indexados.
Se conoció que había grandes operadores que hasta alquilaban títulos argentinos indexados por CER para volcarlos a plaza y desalentar el precio para recomprar ellos en baja y ganar con la suba.
Eso es conocido como también la otra posición, que esos títulos argentinos han dado un rendimiento excepcional y pueden inspirar tomas lógicas de ganancias y reinversión en otras variantes financieras, aquí o en el exterior. Desde ya nunca hay seguridad absoluta y una economía fuerte y recuperada como la de Brasil de repente financieramente tambalea -poco- por un imprevisto político como hoy afecta al presidente Lula.
De cualquier manera el editor, que en este caso tiene que informar pero no influir en los mercados, debe advertir que hay posiciones encontradas y muchos intereses en juego. Simplemente hay que saber y cuidarse.
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