27 de abril 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Entre tanto asunto extra bursátil, que incide de manera permanente sobre la formación de precios, solamente queda en pie el jugar en el día por día y no trazar ninguna relación hacia adelante, a riesgo de andar cayendo en campos minados con frecuencia. Lo más complicado es que hay terrenos que parecían liberados de las minas, como para intentar escurrir la tendencia a través de ellos. Pero, cualquier mañana ordinaria, de las tantas que tenemos, ese campo se ve sembrado de minas nuevas. A la encerrona en lo económico se le adjuntó la encrucijada en lo político. A todo el revuelo en torno a la sustitución de Pedro Pou y el entuerto con Emir Yoma, se le agregó máxima temperatura con la aparición de Menem en la escena. Preguntarse, como hemos oído en la misma televisión, «si es posible gobernar con Menem preso...» es una instancia superior y que pone a todo el escenario casi crucificado. Esa suerte de nueva payada nacional llamada «Impunidad vs. Gobernabilidad» produce todo un chiquero, donde antes había llovido. Si se duda de una condición, para salvar la otra, si se está dispuesto a «negociar» valores de ese tipo, es que ya estamos fritos del todo.

Frente a la encerrona doble, económica y política, se intentan opiniones sobre la posición del Merval, tratando de ejercer el arte bursátil, en un ensayo que no es otra cosa que dramático.

En la semana, el Merval llegó a perforar los finales de 2000 y aquellos «416» puntos. Pero, estaría de tal manera sin reflejar en absoluto el verdadero desastre nacional que se articuló en estos primeros meses de 2001. Enarbolar la posición de que se está demasiado bajo, como diciendo que estamos ahora en mejores condiciones generales que a finales del año pasado, resulta un ensayo de borrar todos los sucesos de este cuatrimestre y que nos pusieron en este riesgo-país de 1.300 puntos. Tener un Merval neutro en lo que va del año debería ser mirado como una bendición, cuando todo lo demás -en activos, en moral, en valores de todo tipo-se ha devaluado de manera espectacular, solamente el peso argentino y el índice de acciones han quedado indemnes del infierno.

Hubo un enero insólito, con 28% de aumento, al que habría que adjudicar al engaño del blindaje como responsable. Pero, se hizo, quedó como colchón y es lo que salvó el cuatrimestre. Si enero hubiera resultado un mes solamente normal, imaginemos dónde estaría la cotización conjunta en estos tiempos. Sin proyección posible, sin saberse hacia dónde vamos, con la recesión que sigue devorando las semanas, quien se queje del nivel de la Bolsa... es un desagradecido.

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