El fondo del docente no puede ser incluido en el imaginativo «Presupuesto Nacional», pero como se estaba por armar el chocolate bien espeso por ese sector siempre urticante: lo que se dijo fue que se había interpretado mal la propuesta y que, en realidad, lo que hay que hacer es juntarse con los representantes gremiales y ver «de qué modo» se puede surtir ese fondo, sin que esté en el erario público oficial. ¿Cómo se lo imagina, lector? Nosotros ya nos estamos parapetando porque nos apuntan con otro impuesto adicional, de donde -entre todos- vamos a solventar un sector. El Estado no puede; no se sabe cómo ahora se pueden gastar tantos miles de millones sin tener ni la mitad de las cargas que poseía hace unas décadas. Corresponde esto al libro de Harry Potter y su piedra filosofal, cuya autora -ya multimillonaria con el personaje- bien podría inspirarse en muchas facetas de sucesos argentinos (lo mismo que Stephen King, amante de los cuentos de horror).
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Lo que decíamos al inicio es otra historia de la política desnuda, aquella de la mentira sistemática, la justificación pueril si se la descubren, el giro hacia otro ángulo para desviar la atención. En tanto, se está por jugar una instancia clave dentro de lo precario de los andamios instalados por Economía. Que ahora está rodeada de un experto de cada país, para ver cómo diablos consiguen salirse del corral que los tiene presos a ellos. La Bolsa y las acciones vinieron acomodando sus tantos a marcas dólar, aunque está más claro que se prefería poder moverse con un papel empresario privado que quedar pegado con la valla R. Lenicov y sin saberse hacia dónde se reprograman los pagos que han sido tan manoseados.
De última, la insólita propuesta de una «ley de quiebras» donde el acreedor sería obligado a participar de la endeudada, y asfixiada, empresa del deudor. Porque aquí, hay que ser claros: hay grupos empresarios que se buscaron de un modo entusiasta ir a la quiebra, hartos de caminar sobre el agua durante una década y queriendo hacerse líder en un par de años, lo que a otros les costará varias décadas. Es increíble el modo de llevarse por delante las leyes, los convenios, los tratos privados, todo vulnerado de una manera inconsulta y unilateral y queriendo que los que salieron indemnes, o ganadores, del modelo de la década infame moderna: sean ahora esquilmados, en favor de los perdedores de todo tipo (aun los aventureros sin control) y que se haga una suerte de «comunismo» a la criolla. Emparejando con el pulgar del Estado y volviendo a todos a perdedores. Tanto enchastre se está haciendo, tanto jardín está siendo visitado, que tienen que venir de afuera para ver si encuentran el sendero. Lamentable. Informate más
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