1 de febrero 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

Estamos al borde de tener que presenciar otro «test-match»; a diferencia de los deportivos aquí no solamente estamos mirando, sino que lo jugamos: nos guste o no. Mientras, se han seguido sucediendo postales para la colección de lo inverosímil. A esa idea de desprenderse sola una provincia, le siguió la de dos bandos puestos en la calle a manifestar el mismo día. Y se denominaban como «Deudores vs. Acreedores», tironeando cada uno de distintas presas -los primeros queriendo pesificarse, los segundos mantenerse en dólares- y como aperitivo para un día sábado donde según se había anunciado: se daría a conocer... tan, tan... ta, tannn... «¡¡¡El Plan!!!» Exportable como «The Plan», era el destapar la olla (en realidad, hoy por hoy es metáfora erradicada de ambientes oficiales) y el buscar el nuevo milagrito argentino: de repartir bondades para todos y eliminar perdedores. Generalmente, tal tipo de intentos siempre fracasaron -solamente dependiendo del factor tiempo, el que está condicionado por el tipo de ayuda que se reciba- y si esto que habrá de conocerse cumple con la premisa de contentar a todos: será sólo cuestión de colocarle fecha probable, a otro gobierno devorado por la masa. A lo lejos, también se vislumbra la sombra de otra postal increíble de esta Argentina de hoy: la de un López Murphy empeñado en explicar a la manera bélica, como para agregar más pimienta a un caldo que, de por sí, ya es intomable. Es terrible cómo han perdido los estribos, hasta los que tienen la obligación de poner un dique al alud que se está viniendo por la ladera social. ¿A quién se le va a pedir cordura y precisión? ¿A un desocupado, a un carenciado, a un piquetero, a un estafado, o quizás a los que se consideraban como representantes más o menos potables, de nuestra sociedad? Usted elija. Pero, mejor informarles a los «notables» que aquí ya no estamos para juegos peligrosos.

Lo cierto es que, si no adelantaron ni corrieron nada, esta columna debe estar saliendo un día antes de las palabras que dispersará Duhalde sobre su plan. Difícil imaginar las reacciones, pero esto se sabrá de inmediato, aunque se haya elegido una fecha de sábado -extraña- para lanzar las medidas y ver si la etapa del fin de semana de verano evita reacciones desfavorables que pudieran buscar unirse. Nuestra Bolsa, tan entusiasta e inquieta en estos días, deberá alcanzar algún punto para apoyarse en algo y dejar de evolucionar en base a pocas órdenes, algunos buenos estrategas, y originando todo un movimiento a contramano de lo que sucedía en países normales. Y estamos tan anormales que hasta subimos cuando todo es un desastre y se cae en el mundo, como el martes pasado, anticipo bursátil de:
anarquía.

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