4 de febrero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Y el crédito? ¿Dónde estará el crédito? Estamos con esta columna apareciendo por detrás del discurso presidencial: pero, está escrita antes del mismo y cuando solamente a través de infidencias periodísticas, se obtenían lineamientos. No nos imaginamos cómo será la recreación de un sistema financiero que recomponga la línea imprescindible, la lubricación de la economía, y quiénes darán los primeros pasos para que se vuelvan a unir las puntas. Porque se vino discutiendo mucho de casi todo, pero bastante poco de lo esencial para la vida de cualquier sistema: el crédito. La expresión de confiabilidad que da tanto el respaldo a una gestión, como a una moneda, como a tener déficit y que no cunda la preocupación, y que mueve las palancas necesarias de la producción. Leer las estadísticas sobre caídas de actividad en distintos sectores, es saber qué es lo que ahora produce el país en total: es lo que hubiera trabajado alguna provincia de cierto nivel, sola. Como cuando decíamos que lo que genera la Bolsa en volumen, antes se hacía en un sólo papel, dos a lo sumo...

¿Cómo se conseguirá recomponer el crédito, para industria y particulares?, solamente lo imaginamos por conducto de bancos oficiales que dispongan de fondos para ello y que traten de dar una imagen, el puntapié inicial, para que los sigan los privados. Pero, esto suena tan difícil como pretender mantener un régimen -como la convertibilidad- cuando lo «fiduciario», la confianza, se ha quebrado respecto de ese régimen ¿Se acuerda el lector cuando hablábamos de todos los funcionarios y economistas, que decían que ese sistema del «uno por uno» era inconmovible? Bien, esos mismos, hoy le van a decir que fue por la fuga de divisas que se cayó el sistema. A la siguiente pregunta, la jugada del jaque mate, que se les haga: ¿Y por qué, huyeron las divisas?... responderán, con evasivas, o bien hablando de una conspiración contra el peso (como lo hicieron los demás países antes).

Al respecto, vimos por televisión un programa de cable donde asistía -de invitado- el economista
Carlos Pérez, de la Fundación Capital, y que salió al cruce del interlocutor que quería jugar de pícaro con el invitado (de aquellos que compiten, pretendiendo demostrar que ellos saben más que la persona que ha venido al programa). Ante la aseveración del anfitrión, sobre: «por qué el gobierno había devaluado, si esto no convenía, etc., etc...». Pérez, simplemente, le dijo: «No, no, no se equivoque, los gobiernos no devalúan, el que devalúa es el mercado...». Hay demasiados que consideran que la salida de dólares fue la causa, en vez de verlo como el efecto. El de un país que hace rato goza de esa «paz de cementerios» y de torpes «pilotos automáticos», mientras el mundo giraba a su alrededor. Todo tiene un fin (menos las salchichas, que tienen dos...).

Dejá tu comentario

Te puede interesar