5 de febrero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Parece que fue hace mucho, pero apenas pasó un mes, es que tan rápido surcan las aguas de nuestra sociedad actual, que hasta parecemos de mala memoria para acordarnos de situaciones sucedidas apenas una semana antes. Estamos repasando todos los diarios de enero para hacer una apoyatura a la nota sobre el «balance del mercado» que aparece en la página 3 de esta sección. Y ahí nomás, vemos que así como tenemos a Duhalde de presidente de la Nación bien podíamos haber tenido a Carlos Reutemann. ¿Usted se acuerda de una reunión clave -en el Hotel Contedonde- se resolvía quién iba a ser elegido? Era una reunión más trascendental que la propia Asamblea del Congreso, a la que le llevan los candidatos servidos. Allí, en verdad, nadie decide nada que no esté ya decidido antes. Otros deciden por los legisladores, una costumbre que tal vez haya sido de las más dañinas en esta vuelta de la democracia en 1983 y que tiene a representantes del pueblo, igual que el pueblo mismo: porque hace que delibera, pero no gobierna. No hace más que votar lo que le llega masticado por unos pocos, jefes de partidos. Lo concreto de la primera semana de enero pasaba por allí, saber que Reutemann estuvo a un paso... una historia que jamás se escribirá. ¿Habría sido igual, mejor, peor, que esto de Duhalde? Hmmmmm...

La idea era describir lo sucedido, en noticias, a lo largo de las cinco semanas de enero. Pero ya nos comimos la mitad de estos «cupones» y solamente en torno a lo ocurrido en la primera fecha. (Sigamos, si no alcanza, seguimos mañana...)


Para el viernes 4, el título de
Ambito Financiero era el de: «Muy fuerte discusión por las medidas, para anunciarlas hoy». Ya se adelantaba que el dólar oficial rondaría $ 1,35 a $ 1,40. Era el último día para pagar deudas «1 a 1». Histórico. La muerte, firmada por el forense, de la «convertibilidad» y el certificado extendido en el anuncio de la salida de la paridad uno a uno. El lunes 7 oficializaron la nueva paridad, pero el dólar libre no debutaría hasta el viernes 11. Para la Bolsa fue mucho peor, desaparecida del circuito ese día 4 previo a los anuncios, se encontró con todo el desbarajuste bancario, más el feriado cambiario, más sus propias madejas de liquidaciones y de cómo liquidar cauciones. Recién el jueves 17 logró volver al ruedo, rompiendo presunciones de baja...

Porque las acciones locales, actuando como ADR en Estados Unidos, habían acumulado días de bajas fuertes y esto era presión que se acumulaba sobre la reapertura porteña. Pero la gran sorpresa fue que retomó la idea con que finalizara el año 2001 (en diciembre subió 46%, con un país en llamas) y alcanzó a lo largo del trayecto un concepto que suena a un absurdo, pero que fue real: las acciones -el riesgo puro- fueron mucho más confiables que los papeles de renta fija, de riesgo acotado. (Sigue.)

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