21 de febrero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

«Hola, hola... ¿me copia?» (parecía decirle el dólar a las acciones). «Sí, sí... lo copio, o trato, al menos...», respondían los papeles en la Bolsa, a lo largo de la reanudación del lunes. El billete trepando de los $ 2,05 del viernes, hasta los $ 2,15 del cierre del primer día de una semana que prometía ser muy densa en aconteceres. Que pondrían un verdadero «test match», a resolver por el gobierno. Todo era un estado de anarquía en la City porteña (aunque Duhalde crea que esto vendrá sólo después de que se vaya). ¿Cómo llamar a una situación que se ha hecho trivial, en cuanto a romper propiedad privada a martillazos, patadas, más cualquier herramientas que se incorpore?

Un caos arrancando el lunes, dándose la paradoja de un presidente rodeado de la «Selección de América» y donde los titulares de países vecinos prometían ayudas -en verdad, apoyos morales- y en la calle todo jugaba a favor de que el dólar se viera espoleado.

Cruel situación: la del ahorrista que ha sido confiscado (timado, según su visión), pero, que al reaccionar con tal violencia, ubica al dólar en carrera de ascenso y alejándose cada vez más de su equivalencia. En ese día, para retomar el inicio, se vio que mientras el billete corregía en cerca de 5%, las acciones del Merval rozaban 4%. Bastante copiado, diríamos, actuando el título privado otra vez sustituto.

Ciertamente que se percibió la cada vez más acuciante falta de capital en giro, ni llegando a los $ 10 millones y que resultaban unos u$s 4,5 millones tan sólo. (Ese día no había operado Wall Street, por lo que existió el atenuante directo). Estos «cupones» aparecen en jueves, al momento de escribirlos, un par de días antes del movimiento convocado para miércoles por la noche: oprimimos las teclas de la vieja y querida Olivetti 32, con el temor por lo que pueda ocurrir. Casi ya se parece a las películas como $ 55 días en Pekín» (algo a lo que hicimos referencia antes de los sucesos de Plaza de Mayo) cuando se percibe que se están uniendo aun las fuerzas más opuestas, menos pares a través de la historia (como los que componen «piquetes» y «cacerolas»). Estos últimos gobiernos han tenido hasta la torpeza de forjarse
frentes comunes, cuando antes daban lucha de a uno por vez. Un tremendo error estratégico -más allá del social y del ético- y habiendo dado vida a un monstruo formidable: capaz de pasar por encima de quien sea, en cualquier momento...

Una semana que puede resultar muy triste en sucesos y que arrancó con el escándalo criminal -otra vez- en el fútbol, que solamente presta el escenario de un partido clásico: pero, que es el espejo de esa violencia que se multiplica, se hace geométrica, se desliza a todo ámbito, y hasta tiene a los políticos, a trompadas en la calle...

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