11 de julio 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

Cuesta creer que alguien vuelva a tomar un «bono» emitido en nuestro país, por parte de quien fuere (salvo que lo firme Jesucristo): pero, existió por estos días una merma de presiones sobre el dólar. Y algunas inquietudes, reflejadas bien por nuestro diario, respecto de una opción a quien se considera «atractiva»: el canal aliviador que resultaba totalmente impensable. Se mueve en plazos muy cortos, retribuye muy bien, se denominan como «Letras» y rinden hasta 10% mensual (tal, la nota de Pablo Wende). Estos títulos están saliendo a un plazo de «14 días», no pagan comisiones, hay mínimos de inversión muy bajos -no más de $ 1.000- y se los encuentra tanto en pesos, como en dólares. En tanto esto sucede con tales LEBAC, del Banco Central, por el Obelisco, Nito Artaza reiteraba su fenomenal atracción de masas, ahorristas que quieren que les devuelvan lo suyo: en pesos, y en dólares. Más hacia el bajo, casi junto al río, la Bolsa de Comercio abriendo otro canal alternativo, con un raid de acciones argentinas que no puede menos que promover al asombro. Las empresas reprogramando en hilera sus compromisos no cumplidos, una predisposición de parte de los acreedores para darles algo de soga y la repercusión formidable en los paneles del recinto, con aumento de cinco, seis, ocho por ciento: como si nada. Agregue días como el lunes, donde el dólar no solamente no subía, sino que bajaba, y hallará un raro fenómeno, de acciones «subiendo más en dólares, que en pesos». El caso es que resultó así, con el billete ofrecido y cayendo alrededor de 1%, y en la Bolsa trepando 5 por ciento los Mervales. Esto fue así, aunque usted --Ripley- no lo crea...

Como al pasar, consignar que estamos hablando de un país donde el riesgo se siguió cotizando arriba del 7.000, haciendo estallar hasta la «escala Soros».Y, sin embargo, no solamente que uno gira la canilla y continúa saliendo agua y oprime la tecla y hay electricidad, sino que: hay gente que toma papeles de deuda, emitidos por el Estado. Mientras, otra mucha gente sigue protestando cada vez más, para que ese mismo Estado le reintegre lo confiscado. Y, allá en el bajo, una Bolsa austral que se convierte en lo mejor de la región y una de las más rendidoras del mundo actual ¿A quién confiarle más? Al Banco Central y sus LEBAC, o a la Bolsa de Comercio, sus acciones, que están desarrollando una marcha muy vigorosa... El sistema bursátil no ha pisado todavía ningún sapo, no dio mancada, no fue «fallo al oro», sí lo ha sido reiteradamente la entidad oficial. Si valen los antecedentes, bien puede afirmarse que en punto a cumplimientos de obligaciones, de liquidaciones de compromisos, la Bolsa le lleva mucha ventaja a todos. Quizás no ha sacado el debido partido, al menos no se advierte esto en la generación de negocios, porque escasea el justo marketing y los medios no han rescatado ese fenómeno de mercado que protagoniza el circuito de transacciones, basado en lo fiduciario, y el de liquidaciones conexo.

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