«Al subir, nunca pises a nadie. Porque te lo podés encontrar al bajar...». Uno de nuestros axiomas de cabecera y que se adapta a casi todas las actividades humanas, en estos tiempos puede estar muy de moda para los políticos o toda raza trepadora que se mata en la subida y cree que va a perdurar en la cumbre para siempre. Esto ya lo están probando unos cuantos personajes que, sin ir demasiado atrás en la historia, integraban la galería de «favoritos populares».
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Lo que sí forja esto es que sea tan difícil conseguir amalgamar -que es la palabra más indicada para aplicar en la Argentina, política y social-los distintos peldaños de la sociedad. Los piqueteros, al menos varias de sus agrupaciones, consideran que las elecciones resultarán otra defraudación y la solución es... que gobiernen las asambleas populares. Algunas de las conducciones proponían un «17 de octubre», pero desde allí derivó Perón (no las asambleas, de ningún tipo). Como perros y gatos, cada vez más desafiantes, los políticos prominentes dividen sus actitudes entre el renunciamiento o el quedarse aferrados a sus bancas y cargos. Puede entenderse a partir de saber que la «industria política» es la única que se mantiene en pie y asegura a sus trabajadores remuneraciones altas, estables, cobra-das en tiempo y forma, más los privilegios. Cada vez más alejados de toda solución, y es lo que obliga a temblar; sin embargo, esto parece desmentirse con la firmeza de una Bolsa que algo parece querer decir con su recorrido último. ¿Usted les cree a las acciones y a su viejo principio del «adelanto»? ¿O, simplemente, las considera como elemento para un juego de inversiones cortas, procurando hacer diferencias?... A las acciones les salió al paso un papel oficial que no se pone colorado de pagar hasta 12% mensual con tal de frenar el dólar, abrir otra boca de juego corto, pero arrasar con todo en el medio. Si uno se puede ganar hasta 12% para una quincena, qué están haciendo todos los que luchan y se desangran, buscando salir de cada fin de mes en sus fábricas, comercios, actividades productivas. Si en cuanto se levantan las cortinas, otro se está ganando esa renta, tranquilo. Y la pregunta que nos rebota en la cabeza pasa por: ¿por qué Blejer dejaba y convalidaba el dólar hacia arriba, en lugar de lanzar títulos del Central a esas tasas? Extrañas jugadas aparecidas como de una manga, que se sabe siempre de qué modo comienzan, pero nadie sabe bien cómo terminan.A ningún lugar fructífero puede llevar semejante nivel de costo del dinero por pagar, aunque se supone que el tener la maquinita de fabricar pesos da una ventaja de juego sobre una divisa que ya está escaseando. Creer que algo cambió, a favor, para que el dólar se haya quedado tras el anuncio de elecciones es casi como soñar despiertos. La necesidad de salir de la crisis, como medio natural de hábitat, hace ver que la tapa que deja libres tantas presiones resulta positiva, por sí. Informate más
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