15 de julio 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Detrás de las bambalinas de la noche del 148° Aniversario de la Bolsa de Comercio, debió existir todo un ambiente volcánico, a partir de un hecho inusitado: el aviso de ausencia del Poder Ejecutivo Nacional a la reunión preparada especialmente para ello. Que una cuestión es la ausencia anticipada, o el caso de extrema fuerza mayor que haga varias el programa, y otra es el anuncio de improviso y con todo el desbarajuste que genera en la entidad organizadora. Y en los propios asistentes e invitados, que participan así de una ceremonia devaluada y sin entenderse bien: cómo tomar tal actitud. Obviamente, lo primero que corría por los pasillos bursátiles -una vez sabida la novedad- era que el «No» -grandote- de Reutemann, en ese mediodía de la Casa de Gobierno, había generado una convulsión mayor y como para hacer variar el estado de ánimo de Eduardo Duhalde. La mala sensación campeaba en el ambiente, desde la cúpula directiva de la Bolsa, bajando hacia la concurrencia y asociados. De mínima, pensando que el historial de la entidad no se merecía eso: ni siquiera, por cuestiones como las que se esgrimían detrás de esas bambalinas...

Algunas veces, las jornadas de la «Cena Aniversario» se posponían, inclusive bastante respecto del 10 de julio y que era el día justo, porque había que calzar la agenda con presidentes que acaso estaban de viaje, o con tareas tomadas de manera muy anticipada. Siempre, de la historia que pudimos ver en vivo -desde los '70 hacia aquí- los gobernantes hacían los indecible, para poder estar presentes en esos actos de la Bolsa de Comercio. Y los organizadores armaban los eventos, con toda la elasticidad necesaria para que las máximas autoridades estuvieran presentes. Aun en fechas con olor a «pólvora», cuando Alfonsín llegó para tener un cruce duro con el titular bursátil de aquellos tiempos -Canton-, o en especiales y delicados momentos: la visita a la Bolsa, era casi sagrada.

Quizás, la ausencia más notable, la nota de color más relevante en todo el historial: haya que encontrarlo en, justamente, la fecha de la fundación bursátil. El 6 de diciembre de 1854, ocasión donde comienza a funcionar nuestra Bolsa de Comercio como tal, el Ejecutivo Provincial no pudo asistir a la reunión programada. Su reemplazante, ministro Dr. Ireneo Portela, deslizó una frase que es toda una explicación: «alguna vez es necesaria la guerra para la paz, cuando la razón no puede vencer resistencias apasionadas». Para inaugurar una Bolsa, parece un discurso delirante: pero, es que el día 4 del mes anterior se había producido la invasión de la provincia por parte de fuerzas de la Confederación y recién el 20 de diciembre se firmaba un pacto de interrupción de hostilidades. En tal clima de enfrentamientos internos nació la Bolsa: pasados 148 años, nada menos, encontramos otra ausencia sugestiva y en medio de «hostilidades» que no tienen las armas, pero que reiteran climas de gravedad. Curiosidad histórica.

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