De qué modo ha variado absolutamente la estrategia del Banco Central, ante la escalada del dólar, que mantiene en estos complicados días atada la evolución del billete: y hasta debiendo adquirir sumas de treinta millones, y más, para asimilar oferta en ciertos pisos y no desvencijar el mercado. El costo se deberá pagar a breve plazo, esto es una ley de oro, porque cualquiera se hace el pícaro controlador del dólar; colocando papeles de renta fija, a tasas siderales y en el corto plazo. Los efectos se vieron en la Bolsa del lunes, cuando se sabía que el martes habría licitación de Letras en pesos y dólares, y escaseó fuertemente el dinero para «cauciones». Como que la tasa debió trepar a 90%, para que se pudieran repactar contratos. Y si es solamente una muestra, imagine-mos ¡qué sucederá con todo el circuito financiero que intentará servirse del plato, apretando a todo el mundo en lo que hace a tasas de cobro!
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La tasa, para las Bolsas, es como perejil para el canario. Y la evolución de otras variables no es nada, comparado con lo nocivo del efecto de la suba de tasas de modo firme. Recordar las ansiedades de toda la comunidad financiera, esperando por si el zorro de Greenspan aumenta, o rebaja, en un cuarto de punto la tasa testigo. Es que, a partir de esto se esfuma el capital de riesgo, que encuentra una alternativa de cobrar mucho, en poco tiempo, con riesgo reducido. En tanto, el acostumbramiento argentino a ser un deudor perpetuo, incumplidor, fláccido en sus compromisos, desconsiderado con aquello a que se ha comprometido, ha hecho tomar con suma intrascendencia una novedad poco auspiciosa: estar en la semana donde le debieron dejar pasar por alto pagos por más de u$s 1.400 millones. Y a nadie le importó mucho. Es como si esto no existiera más, que pasaran una enorme goma de borrar cada vez que aparece un vencimiento: solamente así se puede entender la pasividad, con que nos tomamos hechos tan serios ¿Cuánto nos costarán esos u$s 1.400 millones, diferidos? ¿De qué modo se irá engrosando la cuenta, para futuras autoridades? Por lo cual, esos casi 10.000 millones de reservas, son pura ficción: es como si alguien deja de pagar todos los servicios, los impuestos, las obligaciones menores, para decir que a fin de mes le ha sobrado la mitad del sueldo. Y es cierto, para ese mes, lo malo es que los familiares que conviven con el festivo: se lo crean. Al unísono, se dice que están preparando un pomposo plan de obras públicas, como para demostrar que se puede hacer realidad la utopía de no pagar nada: y repintar la casa... La Bolsa se desarmó otra vez, pero lo que asustó un poco (bastante) es esa sequedad que para el lunes le hizo realizar nada más que unos $ 6,5 millones en acciones, mientras había cuatro veces más en los CEDEAR. El derivado de la surgencia de las «Letras» del Central, de esas tasas fastuosas, colocó un nuevo ángulo en el escenario ¿Dónde nos llevará esto?: es una buena pregunta. Difícil de responder. Informate más
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