Parece un chiste leer: Estados Unidos, 25 años por falsear balances...». Acompañado de fotos donde luce, o intenta hacerlo, el presidente Bush que no ha perdido tiempo en firmar «algo». Desesperadamente, parecen los decretos de presidentes argentinos, saliendo a remover todo el libro de antecedentes penales y a querer calmar a los esquilmados, con articulados así. Querer darle 25 años por la testa, a un tipo que falseó un balance. Y siempre queremos traspolar, imaginar qué sucedería por nuestras playas si saliera algo similar para incorporar al anémico arsenal de penalidades, contra desvíos y delitos económicos. Sin ir más lejos, esas ridículas multas que les aplicaban desde la Comisión de Valores cuando a unos tipos los hallaban culpables, tras sumarios y procedimientos que -por norma- duran, de mínima: unos tres años, en nuestro medio. Tan risible como para poder hacer una encuesta y que la mayor parte de la gente del ambiente (ni hablar de los que no lo son) se haya olvidado de cuál era la causa por la que el ejecutivo «Fernando Tramperli», ha merecido el castigo. A esa altura, nuestro conocido Tramperli mete la mano en el bolsillo, saca un vuelto que le había quedado y abona la multa...
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No es broma. Si algún interesado quiere, o algún funcionario desea, podemos reseñar algunos jocosos «procesos» para casos muy delicados de los años de las privatizaciones y los salvatajes. De mínima: el de Terrabusi (por manipuleo de acciones, sus directivos de entonces) y el de Indupa -no la de Solvay, la de antes- donde quedaban enganchados por chichipios (hasta la secretaria de un ejecutivo menor) y salían del paso con una multita, soportando que la CNV pusiera al descubierto tema tan personal: como saber que estos dos, se llevaban más que bien... ¿Entiende?
Las penalizaciones en nuestro medio son una larga lista de bochornos, de simulaciones de actuar, de legislación que no sirve para nada: pero, que nunca se cambia... Bueno, lo de Estados Unidos es también risible, pero por razones distintas. Por lo menos, amagan hacerse los rectos y los severos. Cualquiera que lea historia de los mercados sabrá que se cumplirá el ciclo habitual: ser libres, volverse fuertemente regulados (por los excesos) volver a ser libres (cuando la gente olvida) y: tener que regularse nuevamente. Por un tiempito. Imaginemos, con los desvíos de todo tipo y envergadura que tenemos por aquí (no en la Bolsa, en general) si partiéramos como unidad de medida, la legislada por Bush. Esto es, «Balance falso - 25 años de cárcel». De allí, hacia arriba en la categoría de delito y hacia abajo ¿Cuántos, para tres veces de cadena perpetua? Recordamos que en la última etapa de Clinton el zorro Greenspan pujó y pujó, para derogar legislación que provenía de la crisis del '30 -muy severa- y dejar libertades totales. (Hoy, están juntando los cadáveres...)
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