Reaparecieron voces de antaño, de un cuarto de siglo atrás y que no es nada en la historia del mundo, pero en nuestro país vale por un siglo. Las «mesas», las «cuevas», las fachadas de «compro oro» -para hacer otra cosa en la trastienda-, y era inevitable que los ciclistas también resurgieran. Particulares, institucionales, oficiales y jugando -aunque parecen no estar asociados- en formalizar todo un circuito que ya parece está tratando de dejar a la cotización del dolar en una instantánea, casi como queriendo parir una nueva convertibilidad: a unos 3,5 por 1. Porque, usted sabe. «les mantiene el precio del dólar en un punto fijo y casi todos se van quedando tranquilos». Cómo se lo vaya logrando no interesa demasiado. O, si interesa, la mayoría no se anima a preguntar. Porque nuestra historia está plagada del «pegale para adelante, no mires atrás...» Estupideces tales, como «hay que ser optimistas, no tiren pálidas». Alguna que no se ve más, pero podría reaparecer, es la histórica de: «A la Argentina no la funde nadie». Pasado a la realidad práctica de la economía, aquellos maestros completaban con: «Este desvío económico lo arreglamos con un par de buenas cosechas...» Haber llegado a declarar como un robo el llevarse la basura o escuchar a un líder político decir que los «cartoneros se quieren sindicalizar porque la basura no alcanza para todos...» es casi llegar a lo que sonaba a jocoso chiste de la época del desastre manejado por Isabel Martínez, a mediados de los '70. Cuando se decía de una noticia buena y una mala, que iría a anunciar la mandataria. Y la buena era que comeríamos m... La mala, que no alcanzaría para todos. Hoy la basura «no alcanza para todos», porque la única actividad que da fuentes de trabajo (según Pagani, a los empresarios no hay que pedirles empleos por los próximos 18 meses) cada vez atrae más interesados... El asunto de estos cupones de hoy era dejar planteada esa idea de si están tratando de hacer una nueva convertibilidad (con dólar a $ 3,50/60 parece casi más fantástica que el 1 a 1, visto lo que ha sucedido con nuestros ratios). Pero los ciclistas se han venido por una «bicisenda» que tiene muy marcados carriles en la City. Y que parte de un Banco Central que está ofreciendo altísimas tasas, en pesos, para intentar restar dinero de la plaza. Y en la otra senda se va pasando por los bancos, dispuestos a tentar con soberanas recompensas por plazos cortos, porque después le prestan eso al único que puede tomar algo hoy en día: el Central. Finalmente, las entidades que también se enganchan en prestar a bancos, que prestarán al Central, y con clientes comunes que apartan aunque sea algo del total que poseen para poder acceder a esas tasas, suponiendo que por ahora la «nueva convertibilidad» se sostenga un par de meses. Una plaza que se diseca a un altísimo costo, ninguna solución a ninguno de los problemas más graves, y con el corazón en la boca, por una Corte Suprema que está disfrutando el placer de una venganza.
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