Cupones bursátiles
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Alerta por un "Súper Niño": el fenómeno climático podría alterar los dólares del agro, los commodities y la inflación
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El costo de la construcción se aceleró al 2,6% en junio y la mano de obra lideró los aumentos
La distribución del dinero quedó perfilada en agosto de la forma más adversa, que se podía sospechar donde muchos pasajes de meses anteriores y donde los CEDEAR consumían órdenes como nunca. Lo que tenía que pasar, pasó. Los títulos locales, acompañados por el desinflarse de su papel insignia -Pérez Companc- y la frustración que generó en el ambiente su venta a los brasileños, están en términos como de la última rueda: hubo unos $ 36 millones de efectivo. Más de $ 28 millones fueron a la senda de los certificados foráneos. El restito, unos $ 8 millones apenas, se capturaron en las acciones ordinarias. Con semejante respaldo, nada de lo que se produzca en precios puede alcanzar solidez y credibilidad por mucho tiempo. La que hoy trepa un seis por ciento, a los dos días se «queda sin nafta» y la vemos caer un ocho, sin miramientos. Y esto sucede en todos los títulos, donde no están exentas las de raíz española: que bien bailan, en cuanto a los saltos notorios. En realidad, el mundo está corrigiendo y filtrando, saneando, o como decía Ortega y Gasset acerca de la cultura: «Hay momentos donde conviene sacudir el árbol, para que caigan los frutos muy maduros...». Ese sacudir está de cuerpo presente: se lo sufre desde Wall Street a Buenos Aires, pobres ricos. Nadie queda indemne.



