5 de septiembre 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

Buscamos, nuevamente, en el viejo arcón de los papeles que en vez de hacer el trayecto profiláctico hacia el cesto se han quedado a vivir con nosotros. Esos papeluchos, muchos de ellos amarillentos, los menos con alguna fecha que delate su edad, a la luz del día no pueden ocultar que tienen una pila de años encima, aunque no exista el testimonio cronológico. ¿Qué encontramos esta vez? Pues, una serie de «leyes de Murphy de la Bolsa», variedad que instauramos hace unos años y que no estaban cubiertas por las «leyes» de tal índole, que se habían concretado. Claro, un impedimento para ello -pensamos-es que se tiene que venir de adentro de la inversión para reconocer sobre dichas y desventuras, jugadas que se frustran, esos delgados hilos que llevan a los inversores a un acierto de proporciones o los condenan a una pérdida fuerte. La Bolsa no pertenece a la nómina de actividades usuales, de aquellas donde cualquiera puede reconocerse, las escriba quien las escriba estas leyes iniciadas -tal la historia-por un tal Murphy, que diera arranque a todo con un simple: «Si algo puede salir mal, saldrá mal...» Bien puede habernos caído al dedillo en la Argentina tal máxima, capaz de calzar para todo comenzando por la política, terminando por la economía. ¿Quién ha podido evadirse a que las cosas salieran mal en este medio? Lo único de singular, no de valioso, es que resultan «leyes de Murphy» inéditas, porque fueron garrapateadas en una hoja de cuaderno, con letra manuscrita y presurosa, y nunca fueron colocadas en una nota pública. Hubo otra tanda que sí está en contratapa de estos años; las «nuevas» dicen así...

«Siempre una acción terminará costando más de lo que pensaba.» Pero, tiene reverso, ida y vuelta fatal, con: «Y siempre terminará vendiéndola, por menos de lo que creía». Hay una «primera ley de informática bursátil» (en el recinto) y es aquella que dice: «El sistema electrónico dejará de funcionar cuando necesite saber
exactamente un precio». Hay situaciones que se darán siempre, pensamos, como cuando al chequear operaciones: «En un pase de posición, siempre quedará un saldo en contra de su cuenta». Hay una trilogía que, estamos seguros, le habrá tocado vivir en algún momento: 1) «Cuando tenga capital, perderá la suba por falta de audacia». 2) «Si le sobra audacia, le estará faltando dinero». 3) «Si cuenta con plata y audacia, le faltará paciencia para esperar la ganancia».

También cubrimos eso que pasa en las instancias clave para decidir. Por ejemplo, a ver si reconoce esto: «El 'movimiento correctivo' de la tendencia era, en realidad, uno de los ciclos bajistas más graves de estos años...» Y tiene complemento funesto: «Habrá seguido 'promediando a la baja', seguro de que era un 'movimiento correctivo'».Y, allí se había terminado la hoja con «leyes de Murphy» que plasmamos para la Bolsa. Nos quedaba que: «El 'rebote técnico' seguirá hacia arriba, pero usted se había ven-dido en descubierto»...

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