10 de septiembre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos llegaron informaciones acerca de otro mercado instaurado en derredor de la cotización del dólar, siendo así dos versiones las institucionales. El «Indol», estrenado desde el Mercado de Valores de Buenos Aires, es el que ya la mayoría del público tiene presente. Y también está el titulado como «Rofex», sigla que suena más extraña y que contiene la singularidad de estar relacionada directamente con el idioma inglés. Porque ese término significa: «Rosario Future Exchange/ Mercado a Término de Rosario». En verdad, Rofex es un paraguas, que ya cubre diversos productos operando, en tanto lo ahora debutante es una suerte de «dólar-Rofex».

Veremos de ir dando algunas características, de esta versión con unidad de contrato en 1.000 dólares, sin entrega física en la liquidación, trabajándose así por «compensación o diferencia»: tomándose como referencia el índice que calcula, y publica diariamente, el Central, conforme a la Comunicación «A» 3.500. Ahora, además de dos mercados de distintas Bolsas, estará tomando auge inusitado el viejo y nunca oxidado «Merpa»: esto es una sigla, ahora fundada por esta columna, y que significa nada más que «Mercado paralelo». Con las medidas que más van ahogando el que nunca fuera libre, pero gozaba de cierta libertad condicional, mercado de dólar por entidades autorizadas, los «muchachos» deben estar de parabienes. Desempolvando viejos escritorios, camuflando locales para armas el verdadero negocio en la trastienda. Arbolitos que crecerán mucho más, que los que vienen con la primavera. Y todavía falta un próximo capítulo...

Como toda película que se ha visto antes, las nuevas versiones suelen ser inferiores, o no sorprenden a nadie. Y esta película de la gente del Central corriendo a «sogazos» (Machinea) al dólar, o advirtiendo que se perderá con su adquisición (Sigaut, Duhalde, otros...) los más veteranos la vimos muy a menudo. ¿Qué les sucederá a los nuevos productos, que antes no existían? El Indol, el Rofex, cualquiera, seguramente que si hay presiones que hacen subir los precios del
dólar futuro, recibirán intervenciones oficiales. Solapadamente, actuando por vías indirectas con entidades mandadas a «pinchar» la plaza. Y si esto, como debe ser, también empieza a mostrar serias fisuras, sencillamente se culpará de «salvaje especulación» al ambiente bursátil, se lo hará centro de críticas de «intereses que buscan desestabilizar...» (lindezas que dicen los funcionarios en desgracia).

Entonces se alzará la voz temblorosa, de algún trasnochado personaje quien pedirá:
«Prohibir esas transacciones, que marcan un futuro que los argentinos no nos merecemos. El valor que le dan a ese dólar futuro carece de la representatividad necesaria, es fruto de especulaciones». Párrafos de un venidero discursillo, si es que los intentos por colocarle un bozal al dólar fracasan: que es como debiera ser, si siguen con medidas y ratios lastimosos (anote esta fecha y... esperemos).

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