El jardín amenaza con convertirse en esas especies de laberintos ingleses, donde se arman caminos de arbustos de los que se hace muy difícil escapar. O bien, se utilizan para dejar en el centro un lugar alejado de toda posibilidad de visitas indeseadas, para el propietario que sabe cómo llegar y disfrutar de esa tranquilidad.
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Hay una película, notable porque la trama comprende a solamente dos actores, ingleses, -Olivier y Caine- que apareció con títulos distintos, según la versión del video que la editara, a la que conocemos como «Juego Fatal», donde surge ese laberinto en un jardín tan amplio, como maravilloso. En fin, si cambiamos los actores, diríamos que en el país están rodando una nueva versión y donde el titular del Central, como el de Economía, se empeñan en ingresar a Laberintos: el problema es que ellos no tienen en claro, cuál es el camino correcto. Y andan a tientas, para ver si llegan al centro, acertando. Esto de haber colocado «cepos» a los que se mueven con dólares, es tan eficaz como los fastidiosos aparatos que parecían trampas para osos y que, solamente, complicaban la vida de todos. Pero, la complicación arribó al recinto de la Bolsa de Comercio y quiso el destino que aquello por lo que tanto bregamos -sin que nos dieran bolilla- se produjo el lunes pasado y no por conducto de la ausencia del mercado de Nueva York. Sino porque se tuvo que levantar la cotización de los CEDEAR, certificados sobre acciones foráneas que se venían quedando con la crema de los negocios. Resultaba, tal lo veía a partir de ahora el Banco Central -no se sabe porqué no antes- como una ventana por donde se iban dólares a realizarse en el exterior, saliendo con envoltura de papeles bursátiles... Lo conseguido con esto, de levantar la cotización, fue que el volumen de nuestra verdadera Bolsa tuvo que ser difundido por todos los medios, como con $ 6,4 millones de efectivo. Ciertamente, como caminar desnudos por la calle, una desnudez de recursos a la que no habría otro modo de ocultar que unirle montos de títulos públicos, algo que conforme una sola torta de negocios: si es que se quiere continuar ocultando la realidad. En tal aspecto, son iguales los ambientes de las entidades: la búsqueda de maquillar lo que sucede ¿Pero, no era que el Central tenía que salir a comprar dólares, o se hubiera venido más abajo? ¿Y cómo es que no lo dejaban totalmente libre, ya que existía una tendencia claramente vendedora? Píldoras a tener que tragarse, mientras por la otra vía solamente se piensa en controles, en restringir la presencia, como la forma idónea de sofrenar su subida. «No está más, el dólar no existe...» parece querer decir el gobierno, que avala estas jugadas de puro artificio, sobre las que penden páginas notables de nuestra historia asegurando que no sirve para nada jugar al policía, porque el dólar -como el agua- siempre busca su nivel... Informate más
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