El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hay una película, notable porque la trama comprende a solamente dos actores, ingleses, -Olivier y Caine- que apareció con títulos distintos, según la versión del video que la editara, a la que conocemos como «Juego Fatal», donde surge ese laberinto en un jardín tan amplio, como maravilloso. En fin, si cambiamos los actores, diríamos que en el país están rodando una nueva versión y donde el titular del Central, como el de Economía, se empeñan en ingresar a Laberintos: el problema es que ellos no tienen en claro, cuál es el camino correcto. Y andan a tientas, para ver si llegan al centro, acertando. Esto de haber colocado «cepos» a los que se mueven con dólares, es tan eficaz como los fastidiosos aparatos que parecían trampas para osos y que, solamente, complicaban la vida de todos. Pero, la complicación arribó al recinto de la Bolsa de Comercio y quiso el destino que aquello por lo que tanto bregamos -sin que nos dieran bolilla- se produjo el lunes pasado y no por conducto de la ausencia del mercado de Nueva York. Sino porque se tuvo que levantar la cotización de los CEDEAR, certificados sobre acciones foráneas que se venían quedando con la crema de los negocios. Resultaba, tal lo veía a partir de ahora el Banco Central -no se sabe porqué no antes- como una ventana por donde se iban dólares a realizarse en el exterior, saliendo con envoltura de papeles bursátiles... Informate más
Dejá tu comentario