17 de septiembre 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

El paso del tiempo va cambiando los escenarios, ni que hablar de lo sucedido en nuestro país, seguramente inmerso en una dinámica de cambios mucho más vertiginosa que la de la mayoría en el mundo. Cualquiera que dé vuelta la cabeza, y la memoria, creerá estar hablando de fisonomías fantasma al cotejar cómo éramos, cómo era todo hace unos años (¿treinta, cuarenta, quizás?...) y lo que se está viviendo hoy. Esta columna lleva una pila de años saliendo diariamente, para ser honestos: nosotros no tenemos con precisión en qué tiempo se arrancó con ella (y es que también el que la tiene a cargo ha sumado una buena pila de «ejercicios» sobre las espaldas). La Bolsa se ha ido distorsionando, consumiendo, variando su espíritu, sirviendo cada vez menos a una fuente de conversión de activos largos en cortos, de resultar abrevadero para las empresas, alternativa válida para colocar unos ahorros y esperar por los dividendos. En fin, todo aquello que constituye la verdadera razón de ser de un sistema bursátil se fue con el paso de los desaguisados políticos y económicos, para llegar a esto que a nadie, seguramente, debe gustar. La columna también se fue desviando del propósito del título fundacional de Cupones Bursátiles y siempre recordamos al por entonces secretario de Redacción -Daniel Fernández Canedo- diciendo con preocupación: «¿Cómo vas a poder sostener material diario de Bolsa? No vas a llegar a más de quince días...» Fueron algunos días más, pero posteriormente el tema no daba para seguir estrictamente en lo bursátil. Salvo, cayendo en informaciones de ningún relieve, o convirtiendo la columna en un frío boletín de cuestiones pueriles. Como nunca nos agradó el papel de jugar «con la precisa», o dando datos al lector que dejan razonables dudas sobre qué intereses pululan por detrás de tal tipo de información (para incidir en formación de precios), el cerco se fue estrechando...

Y llegamos al punto de ver que nos vamos del tema específico con bastante asiduidad, escudados solamente en lo que no deja de ser una plena verdad: que todo tiene que ver con la Bolsa, porque todos los hechos humanos repercuten desde lo político, económico, financiero y hasta social, en marcar una tendencia. Y así, entre lo que no sabemos y/o no podemos hacer, más los cambios notorios, hemos derivado en una columna sumamente amplia en temas. Por lo cual, amigo lector consecuente, estamos pensando seriamente en cercenar la segunda parte de su título y dejarlo en: Cupones. Para no perder identidad con los orígenes, pero para que no quede desubicado el lector que, buscando temática muy específica se halle, como hoy, con disquisiciones que pueden apartarse de lo estrictamente bursátil. Para ejercer un poco de «cholulismo», deberíamos proponer: «Vote usted si desea que el título se reformule o no...» (El riesgo es que existan escasos lectores de esta columna y que nuestra votación sea un fiasco.) Así que no se asombre si surgimos con nuevo rótulo, cualquier día...

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