Cupones bursátiles

Economía

Aguardando la tanda de balances trimestrales cerrados en junio -qué lejos parece ya junio...- y que no han mostrado ninguna decorosa avanzada debemos saltar de andarivel, para ver una de las sociedades del rubro servicios que no cotiza sus acciones, sino que envía sus balances debido a otro tipo de emisiones, como Obligaciones Negociables. Si mal no recordamos, alguna vez deberán venir a cotizar Edesur y Edenor; tal estaba previsto en los momentos de las privatizaciones. Puede que no (esto es a pura memoria). El hecho es que Edesur está dentro de un renglón que tiene a otras colegas de la electricidad en los paneles de las acciones ordinarias, forma parte del elenco de empresas de cierta importancia en la economía y también figura en el listado de las que esperan ávidamente que se les modifique la tarifa congelada.

Tiene un pasivo de $ 945 millones, frente a un patrimonio neto en los $ 2.187 millones, que no es una mala relación en estos tiempos endeudados. Envió su segundo trimestre, con resultados acumulados positivos en $ 67,6 millones, tiene un capital suscripto de $ 898 millones. Tampoco está nada mal tal relación, acercándose a aquella fórmula sólida y tan utilizada en tiempos sensatos, donde la relación de capital a patrimonio se mantenía en un «3 x 1», sin nunca licuar una acción. Esta, que no cotiza, lo sostiene, y las que deberían fijarse más en tal política, en muchos casos se han «empapelado» -generando inflación bursátil- mucho más allá de lo responsable. El cuadro de resultados es el aspecto sufriente desde lo operativo, porque Edesur facturó por $ 451 millones -contra $ 619 millones de 2002- y la utilidad bruta generó ahora $ 77 millones, contra los $ 183 millones del pasado.

Cuando se recortan gastos, tenemos a Edesur tan sólo con $ 4,8 millones de utilidad, que eran $ 86 millones en 2002.Y lo que salva al cuadro es la faceta común de este semestre pasado: un dólar más bajo, actuando sobre pasivos en esa moneda, para generarle $ 102 millones de beneficios (el año previo eran $ 436 millones de castigo). De ahí que las líneas finales se muestren tan distintas, abajo, como lo son arriba: Edesur culminó con ganancia de $ 45 millones (si bien solamente captaba diez veces menos que eso, en lo genuino) y en el año anterior acusaba $ 58 millones de pérdidas (con beneficios operativos de $ 86 millones). Es obvio que para la sociedad, esa «caja» adelgazada y donde todo es efectivo, proveniente de las facturas, debe tener hoy caras mucho más largas -aunque finalizó con «utilidad»- que el año anterior, donde debía lidiar con cifras adversas en el final. Paradojas serias de nuestro sistema y relaciones económicas, una más que evidencia sobre de qué manera está todo en estado de flotación, casi para pasar a estado generoso y sin que se vislumbren marcos que modifiquen el escenario incierto. Un buen conjunto de ratios muestra Edesur y es una lástima que no esté entre las cotizantes actuales.
¿Alguien la invitó?

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