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Marzo comenzó la dicotomía de un muy buen avance en el índice Merval, con la falencia de órdenes con que se despidiera febrero. Un asunto a tener que hacer congeniar, si bien nuestro mercado puede hacer que lo inarmónico se convierta en armonía: por la habitualidad. Pero extraña la falta de volumen, ante condiciones que se siguen presentando apropiadas para que las acciones capten parte del capital que sigue deambulando sin puerto. Y si no es ahora, ¿ cuándo? Pero da la sensación de haberse tocado cierto techo para la demanda, que nov e ya con entusiasmo ir a pagar determinados precios. Este juego entre pantanos, según dónde se ponga el pie permitirá avanzar al operador: o que la arena movediza se lo empiece a succionar. Algunas etapas próximas contienen incertidumbres, como la rígida posición «negociadora» de un gobierno que está ya decididamente enfrentado a los acreedores, a las entidades que siguen enviando mensajes -como el FMI-y a varios países que recomiendan otra actitud. Esa extraña pareja, formada por Kirchner-Lula, tuvo distintas versiones según se lo comentara en un ámbito nacional, o en el otro. Pero se largó a los vientos una suerte de frente común para las deudas, que uno de los diarios brasileños traduce de otro modo y donde no se ve a Brasil involucrándose en batallas ajenas, menos cuando la relación con el FMI pasa por período de préstamos y elogios. Es la desesperación por conseguirse aliados, como olvidando que la Argentina es un «país miembro» del Fondo y no una víctima circunstancial. Procurar un alzamiento, con otros socios, suena poco menos que a disparatado. Pero, allá van...
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