11 de mayo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Lo que había tomado cuerpo de muy probable, desde un buen tiempo atrás -desde que entraron en la sociedad se hizo: el resto del paquete accionario en poder del tradicional grupo de control de Acíndar pasó a integrarse definitivamente a las arcas del grupo foráneo que había hecho pie en ella. No llevamos la estadística precisa, pero estamos casi seguros de que cuando se han producido asociaciones como la ahora comentada: las firmas terminan por pasar a ser totalmente del control extranjero. Según las nuevas relaciones, se menciona como 66% en manos del grupo controlante con 34% girando en minoritarios.

En realidad, con la simple compra del paquete tradicional esa relación era mucho más equilibrada. Pero sucedió que al hacer efectivo el canje por acciones, sobre compromisos anteriores, se produjo un desnivel y quedó así diluida la participación previa de los que están fuera del circuito mayor. Algo que no suele tenerse muy en cuenta al realizar estimaciones y valuaciones empresarias de cotizantes, que solamente impacta cuando el asunto pasa a su ejecución: el hecho de recibir ON «convertibles», por parte de los acreedores, es un virtual aumento de capital donde no participan todos los títulos en juego -como en una suscripción-y no hay posibilidad de que se mantenga la proporción dentro del capital anterior.



El hecho es que otra de las acciones líderes tradicionales de nuestra plaza ahora responde a intereses foráneos. Y cabe la posibilidad, aunque no todavía la probabilidad, de que en algún momento se hable de una «OPA» sobre el capital disperso. No sería sorpresa, ni daría para el asombro saber de ello, dado el listado de sociedades que hemos perdido de los paneles cotizantes en los últimos decenios. Unas que quedaron fusionadas con otras, o bien que han optado por el retiro voluntario de la plaza. Por lo demás, desde el punto de vista del inversor, al que le importan los resultados de la empresa sobre la que posee acciones, la fortaleza y posibilidades de encaminar a Acíndar por la senda positiva, se tendrían que verificar mucho más ahora que antes. Despejándole el camino de obturaciones mayúsculas, sacando partido de buenos momentos para el rubro, comienza otra historia que podría resultar más venturosa para los que quedan con acciones en sus manos dentro del nuevo organigrama. Poder hacerla más dinámica en el flujo con el exterior, desarrollando más negocios y oportunidades para ella.


De todos modos, cayó la especie en el peor momento del año para nuestra Bolsa, aunque no produjo otro impacto adverso más que el común de las especies en estos días. El viernes cerró a $ 3,17, con 3,5 millones de títulos, desmejorando algo más de 4%. Una tendencia masiva y donde no se pueden distinguir efectos particulares. Se verá cómo se reacomoda, con el correr del tiempo.


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